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Francia y Líbano investigan compuestos de cáñamo fabricados en 3D

El cáñamo suma un nuevo campo de experimentación tecnológica. Un equipo franco-libanés ha puesto en marcha un proyecto para diseñar materiales compuestos mediante fabricación aditiva, combinando fibras de cáñamo cultivado en Líbano con subproductos de la agricultura local.

La iniciativa reúne al laboratorio GeM (Instituto de Investigación en Ingeniería Civil y Mecánica) del Instituto Universitario de Tecnología de Saint-Nazaire, en Francia; la Escuela Superior de Ingeniería de Beirut, perteneciente a la Universidad Saint Joseph y la Universidad de Balamand, en el Líbano.

El trabajo abordará uno de los principales desafíos de los compuestos reforzados con fibras vegetales: su comportamiento frente al agua. Los investigadores analizarán cómo la humedad y su absorción modifican las propiedades de los materiales y su durabilidad estructural.

Según el anuncio difundido por JEC Composites, el equipo ya ha producido dos publicaciones científicas conjuntas y prepara un tercer estudio sobre el comportamiento higromecánico de biocompuestos reforzados con fibras vegetales. Esa experiencia servirá como base para estudiar ahora materiales de cáñamo producidos mediante fabricación aditiva.

La fabricación aditiva agrupa técnicas que permiten construir objetos por capas a partir de un modelo digital. Su aplicación a fibras naturales busca producir formas complejas y aprovechar materias primas renovables, aunque el desempeño final depende de factores como la orientación de las fibras, el polímero utilizado y la estabilidad del material frente a la humedad.

El proyecto se inserta en una búsqueda más amplia de alternativas vegetales capaces de reemplazar parcialmente componentes de origen fósil. Otras investigaciones han estudiado, por ejemplo, el uso de cáscaras de semillas de cáñamo como refuerzo para bioplásticos más resistentes.

Sin embargo, que una materia prima sea vegetal no garantiza por sí sola una menor huella ambiental. Para evaluar esa promesa será necesario conocer el consumo energético del proceso, el polímero empleado, la vida útil de las piezas y sus posibilidades de reutilización o reciclaje. También habrá que comprobar si la fabricación puede escalarse sin perder rendimiento.

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