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Texas reactiva sus controles sobre el THC del cáñamo

Desde el 31 de julio, Texas vuelve a considerar sustancias controladas el delta-8 y otros THC obtenidos o concentrados a partir del cáñamo. Eso sí, las trazas naturales de delta-8 quedan fuera de la restricción.

El Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas (DSHS) ha restablecido las aclaraciones sobre las definiciones de tetrahidrocannabinoles y extracto de cannabis incluidas en la lista estatal de sustancias controladas. La medida, publicada en el registro oficial, entró en vigor el 31 de julio de 2026.

La distinción central está en el origen y la cantidad del cannabinoide. El DSHS admite únicamente las trazas de delta-8 producidas de forma natural por la planta. En cambio, los productos etiquetados como delta-8 o cuyos análisis revelen concentraciones superiores podrán ser retenidos administrativamente.

Esto no implica una misma sanción penal para cualquier posesión o venta ya que las consecuencias dependerán de la composición, la cantidad y las circunstancias de cada caso. La controversia se inscribe en un problema más amplio del mercado estadounidense ya que se produce una diferencia jurídica entre el cáñamo permitido y productos psicoactivos obtenidos mediante transformaciones químicas, una brecha que también ha alimentado el debate sobre el THCA y la legislación federal.

El restablecimiento deriva de la sentencia dictada el 1 de mayo por la Corte Suprema de Texas en Texas DSHS v. Sky Marketing Corp.. El tribunal anuló la medida cautelar que impedía aplicar las definiciones y concluyó que la comisionada de Salud había actuado dentro de sus atribuciones al modificar la lista estatal.

Según el fallo, el cáñamo contiene cantidades naturales casi indetectables de delta-8, mientras que los productos comerciales cuestionados alcanzan concentraciones muy superiores mediante procesos de conversión, fabricación o concentración. La composición efectiva será, por tanto, más determinante que el nombre impreso en el envase. Otros estados ya han retirado productos de cáñamo que superaban los límites de THC y distintos estudios han advertido de diferencias entre el contenido anunciado y el medido, aunque la precisión del etiquetado varía según el tipo de producto.

La decisión no prohíbe todos los derivados del cáñamo. El delta-9 THC continúa permitido cuando no supera el 0,3 % sobre peso seco y los productos de CBD pueden permanecer en el mercado si cumplen las normas aplicables y no incorporan cannabinoides controlados. Desde marzo, Texas también exige limitar las ventas a mayores de 21 años, verificar la identidad y cumplir requisitos de análisis, etiquetado, registros e inspecciones.

La frontera regulatoria queda trazada dentro de una misma molécula donde una presencia natural mínima puede seguir permitida, mientras su fabricación o concentración cambia la categoría jurídica del producto. Para comercios y consumidores, la etiqueta será relevante, pero el análisis de la composición real tendrá la última palabra.

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