La sentencia oficial resolvió una disputa sobre un dispensario proyectado a unos 733 pies (aproximadamente 223 metros) de un establecimiento educacional ubicado en Riverhead, municipio del condado de Suffolk (Long Island).
La ordenanza municipal exigía 1.000 pies (unos 305 metros) medidos desde las líneas de propiedad más próximas. La ley estatal establece una distancia de 500 pies (cerca de 152 metros) cuando el dispensario y la escuela están en la misma calle, calculada desde el centro de sus respectivas entradas más cercanas. Los promotores solicitaron una excepción, pero la Junta de Apelaciones de Zonificación de Riverhead la denegó en junio de 2025.
Una instancia inferior anuló esa decisión y consideró desplazada la distancia escolar municipal. Riverhead apeló, pero la División de Apelaciones del Segundo Departamento confirmó que el estado se reservó la regulación de las licencias y operaciones del cannabis. La exigencia local añadía una restricción a la regla estatal y, por tanto, no podía aplicarse.
El tribunal modificó, sin embargo, otra parte de la resolución inferior. Rechazó que varios apartados de la ordenanza fueran inválidos por vulnerar el requisito de uniformidad de las normas urbanísticas. Tampoco anuló en bloque otras restricciones municipales sobre la ubicación de establecimientos de cannabis. La decisión se limita a la parte que amplía a 1.000 pies la distancia respecto de una escuela.
La precisión importa en un mercado donde una licencia provisional no basta para abrir un dispensario. Además de conseguir la autorización estatal, cada proyecto debe asegurar un inmueble compatible y superar distintas revisiones administrativas.
Como decisión publicada de una corte intermedia, el fallo vincula a los tribunales inferiores del Segundo Departamento. Esta jurisdicción comprende Brooklyn, Queens, Staten Island, Long Island y los condados de Westchester, Orange, Dutchess, Rockland y Putnam. En otras partes del estado puede orientar futuras disputas, pero no invalida por sí mismo las ordenanzas locales.
La disputa delimita hasta dónde puede llegar un municipio al ordenar su territorio sin convertir la regulación local en una barrera al mercado legal de cannabis en Nueva York. En Riverhead, la línea trazada a 305 metros tuvo que ceder ante la regla estatal.