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La ciencia psicodélica apenas incorpora a las comunidades racializadas

Una revisión de 27 ensayos estadounidenses con psilocibina, MDMA o LSD encontró que solo tres incorporaron participación comunitaria. Otro estudio reciente muestra que la formación de facilitadores incluye diversidad y humildad cultural, aunque continúa fragmentada y sin estándares compartidos.

La desigualdad en la investigación psicodélica no se limita a quién aparece en la muestra final. También depende de quién participa en la elección de preguntas, el diseño del reclutamiento y la definición de los cuidados. Una revisión sistemática publicada en febrero de 2026 examinó 27 ensayos estadounidenses. Solo tres, el 11,1 %, incorporaron alguna modalidad de investigación participativa con comunidades.

Incluso en esos casos, la implicación se redujo a consultas, uno de los niveles más limitados de colaboración. Los equipos no compartieron decisiones ni integraron a organizaciones locales durante todo el proceso. Los autores consideran que esta ausencia puede contribuir a la infrarrepresentación de personas racializadas, aunque el trabajo no demuestra una relación causal.

El estudio tampoco permite afirmar que la guerra contra las drogas determine por sí sola la disposición a participar en investigaciones con sustancias fiscalizadas. La criminalización y la desconfianza institucional forman parte del contexto, pero deben analizarse junto con barreras como los lugares de reclutamiento, los costes, los horarios y la relación previa con las instituciones.

Los investigadores proponen identificar actores locales, aprovechar redes universitarias y hospitalarias, codiseñar la investigación con las comunidades, reservar recursos para esa participación y evaluar su influencia real. Bajo este enfoque, la inclusión comienza antes de seleccionar participantes.

Otro análisis, publicado a fines de mayo de 2026, entrevistó a representantes de 13 programas estadounidenses para facilitadores. Sus currículos abordaban humildad cultural, desigualdad, guerra contra las drogas, colonialidad, acceso e inclusión. Sin embargo, los autores encontraron programas heterogéneos, restricciones de tiempo y falta de estándares compartidos.

Diversificar las muestras importa, pero no basta. Mientras las comunidades sigan fuera de las decisiones que organizan el conocimiento, el acceso y los cuidados, la ciencia psicodélica podrá estudiar a poblaciones históricamente excluidas sin dejar de diseñarse lejos de ellas.

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