Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado decomisaron en 2025 unas 370 toneladas de cocaína, hachís, cannabis y heroína. El hachís sumó 257.283 kilos, un 29,14 % más que en 2024. Andalucía concentró 198.244 kilos, el 77,05 % del total registrado, y Ceuta pasó de 1.536 a 12.688 kilos.
En la cocaína, las incautaciones bajaron un 37,82 %, hasta 77.010 kilos. Andalucía pasó de 51.700 kilos en 2024 a 25.610 en 2025, mientras Galicia subió de 1.922 a 9.338. Un gran decomiso puede alterar mucho la estadística anual sin describir por completo la disponibilidad de una sustancia. Por eso, el descenso no demuestra que circule menos cocaína ni que el mercado se haya reducido.
Las drogas sintéticas dejaron algunos de los aumentos más pronunciados. El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) contabilizó 658.443 unidades de MDMA, un 40,78 % más que el año anterior. La Comunitat Valenciana concentró 375.474, el 57,02 % del total, frente a 30.502 en 2024. Las unidades de metanfetamina incautadas pasaron de 122.207 a 340.698, un aumento del 178,79 %.
En cannabis, el informe registró 875.061 plantas y 35.458 kilos de hierba incautados. Esta última cifra cayó un 16,16 % respecto de 2024. La variación vuelve a mostrar que las series no avanzan en una sola dirección y que conviene interpretar cada sustancia, territorio y unidad de medida por separado.
Sin embargo el informe tiene una limitación metodológica ya que no incluye las aprehensiones realizadas por las policías autonómicas. Las comparaciones entre territorios deben leerse, por tanto, con cuidado. El informe desagrega los datos por sustancias, comunidades y provincias, lo que permite detectar concentraciones territoriales sin convertirlas en estimaciones nacionales completas. Para aproximarse al consumo y la disponibilidad hacen falta otros indicadores, como encuestas, datos sanitarios o análisis de aguas residuales. Estos últimos, por ejemplo, han ofrecido una lectura distinta sobre la presencia de cocaína en ciudades españolas.
El balance del CITCO mide sobre todo aquello que las fuerzas estatales consiguen interceptar. Las toneladas, plantas y pastillas decomisadas sirven para seguir operaciones y rutas, pero no bastan para saber cuánta droga circula realmente. Bajo la prohibición, cada récord o descenso es una medida parcial de un mercado clandestino que permanece fuera de la estadística.