Jersey es la mayor de las islas del Canal y aunque depende de la Corona británica, no forma parte del Reino Unido y dispone de Gobierno, Parlamento, tribunales y legislación propios. En este territorio de alrededor de 100.000 habitantes, la policía registró 115 detenciones por delitos de drogas en 2025, frente a las 170 contabilizadas en 2022.
El descenso alcanza el 32 % y aparece recogido en el primer informe estadístico publicado por el cuerpo, que analiza la actividad policial de la isla entre enero de 2022 y junio de 2026.
Según la institución, uno de los principales factores detrás de la reducción sería la contracción del mercado ilegal de cannabis, relacionada a su vez con el aumento de los productos obtenidos mediante receta médica. La explicación plantea que parte de quienes antes acudían a proveedores clandestinos pueden acceder ahora a una vía legal.
Jersey presenta un volumen de dispensación de cannabis medicinal especialmente elevado para su población. Una auditoría del Gobierno insular contabilizó 23.639 recetas privadas durante 2022 y estimó que 4.361 pacientes recibieron estos productos. Entre enero y septiembre de aquel año, las prescripciones alcanzaron aproximadamente al 4 % de la población, frente al 0,04 % registrado en Inglaterra en la comparación utilizada por las autoridades.
Sin embargo, el informe reúne el conjunto de las detenciones vinculadas con drogas y no fue diseñado para separar el efecto de las recetas de otras variables, como las prioridades policiales, los cambios en el consumo o la capacidad para detectar delitos. Muestra una asociación temporal que la policía considera relevante, no una relación causal ya probada.
La supervisión sanitaria sigue siendo otro asunto pendiente. La auditoría identificó en enero de 2023 a 30 pacientes que habían recibido recetas de dos o más prescriptores. También encontró cantidades que podían superar el suministro recomendado para 30 días. Estos casos no acreditan por sí mismos un uso indebido, pero refuerzan la necesidad de coordinar a clínicas, profesionales y farmacias.
La experiencia de Jersey sugiere que abrir una vía regulada puede desplazar parte del mercado clandestino y reducir algunos contactos con el sistema penal. Saber cuánto pesa realmente ese efecto exigirá estadísticas más específicas que permitan distinguir entre coincidencia, interpretación policial y causalidad.