Un paso adelante

Según Edwards, jamás sería posible modificar las políticas de drogas de 25 Estados en la dirección indicada por el informe

El camino hacia sensibles políticas de drogas no es una autopista. Se parece más a un sendero embarrado, desiertos, ciénagas y montañas a través. Ninguna persona ni iniciativa en el mundo puede reclamar poseer la llave de las puertas de una mayor percepción política. Habrá que forjar alianzas entre nosotros y con todos los que desean modernizar la sociedad a fin de solucionar los verdaderos problemas del mundo con enfoques transparentes, justos, eficaces y humanos. Fue este el resultado de la conferencia El camino a Viena 2008 que tuvo lugar en el Parlamento Europeo de Bruselas los días 6 & 7 de noviembre. La declaración final (ir a pgs. 10 y 12) puede leerse como una llamada a las autoridades de la Unión Europea a que abrace el enfoque de la Tolerancia Zero Punto Uno en su política de drogas para llevar este mensaje a la reunión de la ONU en Viena en 2008. Esta llamada fue suscrita por la mayoría de los participantes en el evento, una coalición diversa de personas que están involucradas diariamente en el fenómeno de las drogas, sea como consumidores, dueños de coffeeshops, expertos legales, sanitarios o políticos, ciudadanos afectados, miembros del Parlamento Europeo y representantes de autoridades locales, regionales y nacionales de toda Europa y más allá.

El eurodiputado Giusto Catania (GUE/NGL), relator del Parlamento Europeo sobre la estrategia de drogas de la UE para el período de 2005–2012, emitió un comunicado justo tras la conferencia de prensa declarando que el director de la Oficina de Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC), Antonio María Costa, “haría bien en presentar su dimisión, puesto que la política ejecutada en los últimos años por su agencia no ha podido frenar el aumento de la producción, venta y consumo de drogas”.

Dos semanas más tarde, cuando se publicó el nuevo informe anual del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanía (OEDT) de Lisboa, Catania declaró que “resulta obvio que necesitamos insistir en la modificación de las Convenciones de la ONU, pues los datos del OEDT son irrefutables: la criminalización del consumo no ayuda a reducir el tráfico internacional de drogas que continúa aumentando sus ganancias".

En los últimos años, la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE han optado por ignorar el informe que lleva el nombre de Catania, y que fue aprobado por el Parlamento Europeo en diciembre de 2004. Una actitud que es cada vez menos sostenible a largo plazo. Durante la Audiencia Pública en el Parlamento Europeo en abril de 2005, el jefe de la Unidad de Coordinación Antidrogas de la Comisión Europea, Carel Edwards, caracterizó la llamada para una política de drogas diferente en la UE que propone el Informe Catania como inútil. Según Edwards, jamás sería posible modificar las políticas de drogas de 25 Estados en la dirección indicada por el informe. Pero a medida que aumentan en número y fuerza las voces a favor de un cambio real de curso, se hará imposible mantener intacto el consenso de no considerar ningún cambio en absoluto.

El interés de ciertos Estados miembros en interferir el futuro proceso de diálogo con la sociedad civil, que supuestamente la Comisión Europea empezará en 2007, es prueba de la importancia de esa oportunidad en llevar el debate en cierta dirección. En su discurso durante la conferencia de EURAD (Europa Contra las Drogas), el 17 de noviembre en Volendam, Holanda, Raymond Yans, futuro miembro de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes y representante del ministro belga de Asuntos Exteriores, expresó su temor de que “a fin de seleccionar a los que serán escuchados en este diálogo, caígamos en la tentación de tomar un enfoque tolerante. Existe peligro de que el diálogo con la sociedad civil se limite al diálogo con grupos que comparten la misma opinión (pro legalización)”, declaró Yans.

Desgraciadamente para el Gobierno belga, la Presidencia finlandesa de la UE ha presentado una propuesta para incluir a todas las organizaciones que operan en el campo de las drogas, incluyendo a consumidores de drogas y a una gran diversidad de opiniones de la sociedad civil en este diálogo. Probablemente, en abril del próximo año, sabremos el concepto final con que este diálogo se organizará. Por el momento, desde ENCOD hemos mandado algunas preguntas a la Comisión Europea en las que pedimos se clarifique el papel que los representantes de los Estados miembros tienen en la preparación del proceso de diálogo con la sociedad civil (pues su propia participación aún no está clara) y en particular su papel en la elección de los participantes. En un proceso de diálogo transparente, la decisión sobre quién debería ser considerado como legítimo participante en el diálogo no debería ser tomada unilateralmente por uno de los actores. Con el tiempo, será cada vez más obvio que para mantener el sistema universal de prohibición de drogas es preciso violar los valores democráticos: la responsabilidad y la transparencia por parte de las autoridades. No se puede engañar a todos todo el tiempo. En el camino hacia sensibles políticas de drogas, no es posible recular. Si los políticos no dan los pasos necesarios, los ciudadanos los daremos por ellos.

Para un sistema mejor: http://www.cannabis-clubs.eu

Joep Oomen

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