El sondeo, realizado a 2.007 adultos estadounidenses entre el 5 y el 13 de junio de 2025, preguntó por el uso de cannabis y su impacto percibido sobre la calidad del sueño. En el total de la muestra, el 33% dijo que el cannabis mejora ligera o significativamente su descanso, frente a un 11% que no notó cambios, un 8% que declaró dormir peor y un 47% que afirmó no usarlo.
La cifra entre los consumidores de cannabis es más llamativa ya que el 64% dijo dormir mejor, mientras que un 35% habló de una mejora significativa y un 29% de una mejora ligera. En sentido contrario, el 21% no percibió impacto y el 16% reportó un efecto negativo. La percepción de beneficio fue más frecuente entre hombres y personas de 25 a 44 años, mientras que los adultos mayores declararon usar cannabis con menor frecuencia.
La propia Academia Estadounidense de Medicina del Sueño llamó a ser cautelosos con la forma en que se abordan estos datos, incluso Kannan Ramar, expresidente de la entidad, recordó que el impacto del cannabis sobre el sueño es multifacético y puede asociarse a somnolencia diurna, peor desempeño al conducir, dependencia física y alteraciones del sueño durante la abstinencia.
En tanto, un análisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estimó que, en 2024, el 3,7% de los adultos de EE UU usó cannabis o productos con CBD la mayoría de los días o todos los días para conciliar o mantener el sueño lo que daría cuenta de una práctica sanitaria informal que ya aparece en las encuestas estadounidenses.
En Cáñamo ya hemos abordado que el alcohol perjudica el sueño más que el cannabis y también que existen antecedentes sobre cannabinoides y sueño que apuntan a un escenario donde persisten los resultados contradictorios, especialmente cuando se observan dosis, frecuencia de uso, composición del producto y hábitos de consumo.
La encuesta confirma que muchas personas encuentran en el cannabis una ayuda subjetiva para descansar. Pero también muestra sus límites y la experiencia individual no reemplaza los resultados obtenidos en estudios clínicos sobre THC, CBD, CBN, vías de administración y patrones de uso.