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Uruguay consolida el cannabis legal con récord de ventas en 2025

Las farmacias uruguayas cierran el año con cifras históricas que confirman la madurez del sistema estatal de regulación. Este repunte no solo refleja un aumento en la demanda interna, sino que consolida al modelo uruguayo como un referente de estabilidad frente al mercado ilícito en la región.

En 2025 hubo 55 farmacias adheridas en 13 de los 19 departamentos, con concentración en Montevideo, Canelones y Maldonado. En paralelo, el registro de adquirentes llegó a 83.567 personas al 31 de diciembre. La demanda, además, se ordena cada vez más por potencia. La variedad Épsilon concentró el 75% de las ventas en farmacias, dejando a las opciones de menor THC en un lugar secundario. 

En tanto, los clubes de membresía consolidaron su papel como segunda gran vía de abastecimiento. El IRCCA registró 557 clubes y 19.589 integrantes, reportes, aparecido en medios locales, sobre el balance anual señalan 5.801 kilos producidos y 4.778 kilos dispensados. En contraste, el autocultivo muestra señales mixtas debido a que los registros vigentes bajaron a 10.392, aunque el organismo advierte que la expiración administrativa no equivale necesariamente a dejar de cultivar y que el universo real podría rondar las 13.000 personas.

Con respecto al control estatal, en 2025 se realizaron 1.798 fiscalizaciones y se abrieron 92 expedientes sancionatorios, principalmente por diferencias de stock y trazabilidad. Lo que busca el Estado uruguayo con la fiscalización es sostener la credibilidad del sistema ya que sin controles consistentes, la promesa de desplazar al mercado ilegal pierde legitimidad.

El récord de 2025 confirma que el mercado regulado uruguayo ya tiene escala y que su crecimiento depende de variables concretas como la cobertura territorial, el tamaño del padrón y la capacidad de fiscalización. Con farmacias y clubes aportando volúmenes similares, el debate que viene se juega en la calidad del sistema, con información clara para los consumidores, trazabilidad efectiva y una oferta que se diversifique y no empuje de manera automática hacia mayores niveles de THC. También queda sobre la mesa la desigualdad de acceso entre departamentos y el desafío de incorporar a quienes siguen comprando fuera de los circuitos legales.

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