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Una jueza federal cuestionó los registros por sospecha de cannabis

La jueza estadounidense Jermaine Derrick Carson cuestionó la presunción que permite buscar armas durante una parada de tráfico si la policía sospecha que hay cannabis en el vehículo. Su opinión no cambió la regla ni anuló la condena examinada, pero sostuvo que asociar automáticamente cannabis y peligro ya no encaja con la legalización extendida en los estados.

El Tribunal de Apelaciones del Cuarto Circuito confirmó la condena de Jermaine Derrick Carson Jr. por posesión de un arma de fuego siendo una persona con antecedentes penales. También rechazó su petición de excluir las pruebas obtenidas cuando un detective de Asheville lo cacheó durante una parada de tráfico. La jueza Nicole Berner se sumó al resultado, pero escribió una opinión concurrente de ocho páginas para discutir la presunción que hizo posible aquel registro.

La regla procede de United States v. Sakyi, un precedente de 1998 según el cual la sospecha razonable de drogas dentro de un automóvil permite inferir que puede haber armas y cachear a sus ocupantes. Berner admitió que ese caso sigue vinculando al tribunal y que un panel de tres jueces no puede revocarlo. Su objeción apunta al supuesto que lo sostiene –donde hay drogas casi siempre hay armas– y a cuánto se ha debilitado cuando la sustancia detectada es cannabis.

En casi tres décadas cambió el terreno sobre el que se apoya esa asociación y la concurrencia recuerda que la mayoría de los estados permite algún uso del cannabis y que millones de personas acceden a él fuera del tráfico clandestino, aunque la prohibición federal permanezca. En el propio caso, los agentes dijeron que no eran “la policía de la hierba” y el departamento de Asheville ya no acusa por cantidades de uso personal. Para Berner, mantener una inferencia automática de peligrosidad en ese contexto recorta el derecho frente a registros irrazonables incluso a personas cercanas a alguien que consume. La discusión también aparece en decisiones que han limitado el valor del olor a cannabis para registrar vehículos.

La opinión se suma a una revisión judicial más amplia de reglas construidas cuando cualquier contacto con el cannabis se trataba como señal de delito. Berner citó además una decisión reciente del Tribunal Supremo sobre la posesión de armas por consumidores ocasionales, que rechazó convertir el uso de cannabis en prueba categórica de peligrosidad. Mientras tanto, el olor continúa alimentando nuevas disputas regulatorias en distintos estados. Aquí, sin embargo, la doctrina del Cuarto Circuito no se movió.

La condena de Carson sigue en pie y el precedente también, pero la concurrencia deja en evidencia que una regla nacida en plena prohibición continúa “palpando bolsillos” en un país donde el cannabis ya se compra de forma legal.

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