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Una empresa ucraniana apuesta por el cáñamo en plena guerra

Ma’Rijany Hemp Company puso en marcha una planta para producir fibra y cañamiza mientras la guerra condiciona cada decisión del negocio. La empresa proyecta ampliar cultivos y mercados, con la intención de incrementar progresivamente la superficie sembrada, diversificar sus líneas de producción, siempre en función de las condiciones cambiantes del contexto bélico y económico.

Ma’Rijany Hemp Company inauguró en 2025 una planta de procesamiento en la región de Zhytomyr, centrada en fibra larga, fibra corta y cañamiza para construcción, bioplásticos y otros usos industriales. En una entrevista con el medio especializado HempToday, su fundador y CEO, Andriy Mykytiv, cifró la inversión inicial en 27 millones de euros y aseguró que el proyecto ya supera los 35 millones.

El capital comenzó a desplegarse después de la invasión a gran escala, cuando el proyecto todavía era una idea. Según Mykytiv, los recursos procedieron de inversores privados y el principal problema operativo no ha sido el transporte, sino encontrar trabajadores cualificados en un país marcado por la migración y la guerra. Construir una planta no garantiza, por sí solo, una cadena industrial estable.

La compañía afirma que este año cultiva 2.600 hectáreas, de las cuales 300 están reservadas para producir semillas para la próxima temporada. Su principal apuesta es la fibra larga para hilatura. Ma’Rijany asegura que ya ha vendido en China y que comenzó a trabajar con clientes de Estados Unidos, mientras identifica a Francia, Bélgica, Italia, Polonia y Alemania como mercados potenciales. La distinción es importante: interés comercial no equivale a ventas cerradas.

El contexto tampoco invita a dar por descontado el crecimiento. China redujo sus importaciones de fibra de cáñamo durante 2025, una señal de la volatilidad de un mercado capaz de alterar precios y expectativas fuera de sus fronteras. Al mismo tiempo, empresas europeas como la polaca Kombinat Konopny buscan capital para escalar la transformación textil. Para una nueva procesadora ucraniana, cultivar es apenas el primer tramo de una carrera que exige compradores, logística y capacidad industrial.

Mykytiv sostiene que la integración vertical permitirá capturar más margen y reconstruir parte de la cadena textil que Ucrania perdió durante décadas. La empresa declara más de 200 trabajadores en sus distintas filiales y reivindica la experiencia histórica del país con variedades de cáñamo de bajo THC. Sin embargo, el propio fundador evita proyectar dónde estará el negocio dentro de diez años ya que el curso de la guerra decidirá buena parte de su futuro.

Si bien la planta ya funciona y la materia prima ya entra en sus líneas, lo que todavía no puede procesarse es la incertidumbre ya que sin trabajadores, energía y rutas comerciales estables, ninguna hectárea sembrada basta para reconstruir una industria.

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