Aunque a primera vista parezca una noticia acotada a un sector productivo, el nombramiento dice bastante más ya que Terestchenko no pasa a encabezar una entidad ligada en exclusiva al cáñamo, sino una plataforma creada para representar a productores que siguen trabajando en Ucrania en medio de la guerra. Según indicó el medio especializado HempToday, la International Farmers’ Association of Ukraine (IFA) reúne a agricultores de ocho países europeos con una base territorial conjunta de unas 275.000 hectáreas.
Ahí es donde el pasado reciente del cáñamo industrial en Ucrania adquiere un sentido político más claro donde Terestchenko ha sido uno de los nombres más visibles en la reactivación de esa cadena productiva, sobre todo a través del proyecto MA’RIJANY, en la región de Zhitómir, concebido como un polo de fibra industrial orientado a textiles, materiales de construcción y otros derivados.
Si bien durante años el cáñamo quedó confinado a nichos de mercado o a promesas de reconversión verde, hoy aparece ligado a cuestiones bastante más urgentes, como la infraestructura, el empleo rural y la soberanía económica en Ucrania.
La asociación, además, no surge en un contexto donde existen conflictos por la tierra, burocracia hostil y riesgo de maniobras de despojo sobre activos agrarios. De ahí que La IFA busca funcionar como paraguas corporativo y como herramienta de presión política para productores extranjeros y locales vinculados a esas redes de inversión. Por eso es tan gravitante que un empresario procedente del sector del cáñamo industrial quede al frente del organismo y sugiere algo que ya no se está busca solo legitimidad técnica en esta industria cañamera, sino también crecer más allá de la regulación y ganar presencia real dentro de la agenda agraria general.
Mientras Europa debate sobre materiales sostenibles y cadenas textiles menos dependientes de Asia, Ucrania intenta reconstruir parte de su aparato productivo con el cáñamo, apoyándose en cultivos que combinan tradición agrícola y valor industrial.
Cabe mencionar que el nombramiento de Terestchenko no convierte al cáñamo en el centro del agro ucraniano, pero sí da una señal clara de cómo uno de sus promotores históricos empieza a ocupar un lugar de bisagra entre una industria emergente y la política rural de un país que busca reconstruirse.
La IFA se formó con la participación de agricultores de ocho países. Foto: M. Terestchenko.