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Un ensayo abierto explora THC y CBD en el síndrome de piernas inquietas

Un ensayo abierto con 18 personas observó una reducción de la gravedad del síndrome de piernas inquietas tras administrar un preparado con THC y CBD. La ausencia de placebo, cegamiento y aleatorización impide atribuir el cambio al tratamiento y limita el resultado a una señal clínica que deberá probarse en estudios más sólidos.

Publicado en el Journal of Neurology, el trabajo siguió durante doce semanas a 18 personas diagnosticadas con síndrome de piernas inquietas. Dieciséis tenían esclerosis múltiple y dos no presentaban ese diagnóstico y el tratamiento comenzó con 2,7 miligramos de THC y 2,5 de CBD, con posibilidad de ajustar la dosis desde la cuarta semana. 

El equipo de investigadores, durante el estudio midió la gravedad mediante la escala internacional IRLS y empleó actigrafía durante catorce días, pruebas respiratorias y evaluaciones de somnolencia, discapacidad y calidad de vida.

Las puntuaciones de IRLS mejoraron al mes y a los tres meses. También disminuyó el tiempo que las personas permanecían despiertas después de conciliar el sueño. En cambio, la latencia para dormirse y la eficiencia del sueño no registraron cambios estadísticamente significativos.

El resultado debe leerse a la luz del diseño. Participantes e investigadores sabían qué se estaba administrando y no existió un grupo placebo. Tampoco hubo aleatorización. Por eso no es posible separar con seguridad el efecto del preparado de las expectativas, la evolución natural de los síntomas, los cuidados paralelos o las variaciones habituales entre una semana y otra.

El seguimiento informó que dos tercios de las personas continuaban el tratamiento al cabo de un año y mantenían mejores puntuaciones en la escala. Ese dato solo describe a quienes siguieron usándolo y no corrige la ausencia de un grupo de comparación. Una muestra tan pequeña tampoco permite evaluar adecuadamente efectos adversos poco frecuentes.

El estudio fue financiado por una ayuda de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz y por Almirall Pharmaceuticals. La publicación señala que la empresa no intervino en el diseño, la recolección ni el análisis de los datos; varios autores declararon vínculos profesionales con compañías farmacéuticas.

Explorar alternativas resulta pertinente porque los agonistas dopaminérgicos pueden producir el llamado aumento, un empeoramiento paradójico de los síntomas con el tiempo. Sin embargo, una señal favorable no desplaza terapias estudiadas con controles más sólidos. La evidencia sobre CBD y dolor neuropático en esclerosis múltiple también exige distinguir resultados iniciales de eficacia demostrada.

El siguiente paso es un ensayo aleatorizado, con placebo, más participantes y seguimiento suficiente para comparar eficacia y seguridad. Hasta entonces, el estudio convierte una señal preliminar en una hipótesis clínica verificable, no en una recomendación para tratar el síndrome de piernas inquietas.

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