Las directrices, anunciadas el 22 de junio, se aplicarán a titulares de licencias para investigar, exportar, vender o procesar hierbas controladas. Según el Departamento de Medicina Tradicional y Alternativa (DTAM), su objetivo es que inspectores y operadores sigan los mismos criterios en Bangkok y las provincias.
Las faltas administrativas podrán dejar una licencia suspendida durante 30 días. En este grupo se incluyen no conservar o entregar correctamente los registros obligatorios, vender o exportar flores que no cumplan estándares de buenas prácticas de cultivo y recolección, no exhibir la autorización y realizar publicidad comercial.
La suspensión aumenta a 90 días cuando un negocio no informa los detalles de una exportación o vende cannabis sin una prescripción emitida por un profesional habilitado. Si se detectan varias infracciones, los periodos pueden acumularse, aunque el total no podrá superar los 90 días.
La revocación queda reservada para las conductas más graves. Entre ellas figuran presentar informes falsos, vender sin prescripción a menores de 20 años, estudiantes, embarazadas o mujeres en periodo de lactancia, permitir que se fume dentro del establecimiento y comercializar cannabis por internet, mediante máquinas expendedoras o en lugares prohibidos como templos, residencias estudiantiles y parques públicos. Repetir una misma falta después de una suspensión también puede terminar con la licencia.
La medida profundiza el giro iniciado en 2025, cuando Tailandia limitó la venta de flor de cannabis al uso médico. Tres años antes, el país había retirado el cannabis de la lista de narcóticos sin aprobar una regulación integral, lo que favoreció la apertura acelerada de miles de establecimientos, especialmente en zonas turísticas.
Desde entonces, las autoridades han intentado corregir aquel experimento regulatorio mediante controles sobre la venta, la trazabilidad y el acceso. La nueva escala no equivale por sí sola a una prohibición total, pero estrecha el espacio del uso adulto y entrega a la fiscalización una herramienta concreta: entre el mostrador y la persona compradora habrá ahora una prescripción, una licencia y hasta 90 días de cierre en juego.