La pregunta que atraviesa este trabajo no es menor para la investigación con ketamina y otros fármacos de acción psicodélica, porque obliga a volver sobre hasta qué punto el posible beneficio terapéutico depende de la vivencia subjetiva, de la disociación o de mecanismos biológicos que pueden mantenerse activos aunque no haya memoria consciente de la experiencia. El artículo, firmado por Ben Deverett, Boris D. Heifets y otros autores, parte de un análisis secundario de datos de participantes que recibieron una infusión subanestésica de ketamina, con o sin anestesia general, o placebo.
Aunque la ketamina tiene usos médicos consolidados como anestésico y analgésico, su estudio como tratamiento rápido para la depresión, en especial en casos de depresión resistente, ha quedado atravesado por un problema difícil de resolver en los ensayos clínicos ya que sus efectos perceptivos pueden revelar a pacientes y equipos quién recibió la sustancia, debilitando el enmascaramiento. Desde ahí se entiende el interés del grupo de Heifets por observar qué ocurre cuando la ketamina se administra bajo anestesia, es decir, cuando la experiencia consciente queda fuera de escena.
Para explorar esa cuestión, los autores se centraron en la potencia de distintas bandas de actividad cerebral registradas con electroencefalograma durante una infusión de 40 minutos de ketamina a 0,5 mg/kg. En el análisis primario se incluyeron 52 participantes y otros 27 se sumaron en un análisis suplementario. Según el estudio, la anestesia general conservó la modulación de potencia en bandas beta-gamma, frecuencias que la literatura ha vinculado con mecanismos antidepresivos, mientras atenuó o eliminó el aumento característico en banda theta, más asociado a la disociación.
El resultado de la investigación, cabe señalar, no demuestra por sí solo que la ketamina sea antidepresiva bajo anestesia ni autoriza a separar clínicamente el “efecto terapéutico” y el “viaje” como si fueran piezas cerradas, más aún considerando que un ensayo previo del mismo entorno, publicado en Nature Mental Health en 2023, encontró que una dosis de ketamina durante anestesia quirúrgica no superó al placebo en la reducción aguda de síntomas depresivos en adultos con trastorno depresivo mayor.
Por lo anterior, la importancia del hallazgo está en que permite formular si las distintas huellas cerebrales de la ketamina pueden modularse por separado y si las futuras investigaciones podrían explorar con más precisión la promesa de que los psicodélicos que no coloquen y sean capaces de reducir la carga disociativa sin borrar los posibles mecanismos de beneficio.