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Pakistán destina fondos a regular el cannabis medicinal

La apertura de una oficina reguladora en su capital federal, Islamabad, marca un nuevo paso en la política del cannabis en Pakistán y que busca poner orden al uso medicinal e industrial de la planta bajo un modelo estatal.

La financiación aprobada por el Comité de Coordinación Económica del gabinete, comunicada por medios paquistaníes y recogida por el medio especializado The Marijuana Herald, corresponde a una subvención técnica suplementaria para completar la renovación y adecuación de las instalaciones de la nueva autoridad. El movimiento se inscribe en una secuencia más amplia de decisiones sobre el cannabis medicinal en Pakistán, un sector que el Estado intenta activar sin soltar del todo el control administrativo. 

Al respecto, la Cannabis Control and Regulatory Authority (CCRA) había solicitado 1.000 millones de rupias (unos 3,06 millones de euros) para el ejercicio fiscal 2025-2026, aunque la División de Finanzas le asignó 200 millones (alrededor de 613.000 euros) para cubrir parte de esa diferencia, la Cabinet Division dispuso otros 100 millones (aproximadamente 306.000 euros), de su propia demanda presupuestaria y los transfirió al organismo regulador.

En Islamabad, capital pakistaní, la futura sede ocupará un edificio que pertenecía al ya disuelto Pakistan Council for Renewable Energy Technologies, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. La reforma del inmueble, más que una simple obra administrativa, busca preparar el espacio desde donde el Estado deberá tramitar licencias, ejercer controles y supervisar una actividad que hasta hace pocos años permanecía fuera de un marco productivo formal.

Creada en 2024 para regular el cultivo, la extracción, la fabricación, el uso medicinal del cannabis, su aprovechamiento industrial y la venta de derivados, la CCRA nace con una estructura que refleja una regulación todavía marcada por la seguridad. Según los reportes locales, su consejo de gobierno estará presidido por el secretario de la División de Defensa e incluirá representantes del gabinete, justicia, seguridad alimentaria, gobiernos provinciales, agencias de inteligencia, la fuerza antinarcóticos y la autoridad reguladora de medicamentos. No se trata, por tanto, de una simple apertura sino de un intento de ordenar su potencial económico bajo una arquitectura estatal de vigilancia estrecha.

Al mismo tiempo que avanza la instalación de su sede, la CCRA empieza a ensayar una presencia política sobre el territorio. Pakistan Today informó que la autoridad recibió en Islamabad a líderes tribales de Tirah Valley para explicar cómo se pretende incorporar el cultivo tradicional de cannabis a un marco legal, regulado y económicamente beneficioso. En ese encuentro, el director general del organismo presentó la Política Nacional de Cannabis como el resultado de cerca de un año y medio de deliberaciones institucionales y de alineamiento con obligaciones internacionales.

Lo que está tomando forma en Pakistán no es una legalización del cannabis para uso adulto, sino una burocracia estatal destinada a ordenar el cannabis medicinal, industrial y sus derivados. Esta aclaración es importante porque este país no parece abandonar el control sobre la marihuana, sino rediseñarlo. Queda por ver si esa nueva regulación podrá integrar a cultivadores tradicionales y actores locales, o si terminará funcionando como una estructura vertical pensada más para atraer inversión y recaudar que para reconocer economías ya existentes.

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