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Nueva Jersey estudia permitir bebidas de cannabis en licorerías

Un senador de Nueva Jersey presentó un proyecto que permitiría a las licorerías del estado vender bebidas de cannabis de baja dosis, con menos de 10 mg de THC por envase. La medida abriría un canal minorista inédito, aunque por ahora es solo una propuesta en comisión y su alcance real dependerá de que avance y de los límites que fije el regulador.

El proyecto, presentado el 15 de junio por el senador demócrata Joseph Lagana, fue derivado a la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado de Nueva Jersey. Según la cobertura especializada, la iniciativa –el Senate Bill 4452– habilitaría a las licorerías a vender bebidas que contengan cannabis, siempre que las elabore un fabricante licenciado y no superen los 10 mg de THC por envase, salvo que la comisión reguladora estatal autorice un tope mayor.

El texto, tal como lo describe la prensa del sector, rodea esa apertura de controles. La compra exigiría identificación y quedaría reservada a mayores de 21 años, con un máximo de 24 envases por transacción. Se prohibiría la venta en máquinas expendedoras, en tanto los comercios tendrán que vigilar dónde se exhiben los productos y confirmar la edad en la caja. Quien incumpla la norma se expondría a sanciones civiles.

La propuesta aparece cuando las bebidas con THC se han consolidado como tendencia en EE UU, leídas por parte del comercio como una categoría en alza frente al estancamiento del alcohol. Varios estados ensayan fórmulas parecidas. Tal es el caso de  Nueva York que creó un permiso para que las tiendas de licores vendan bebidas de baja potencia y Minnesota ya las coloca en sus estanterías. El entusiasmo comercial, sin embargo, convive con reparos de salud pública por el acceso de menores y la normalización del consumo.

El movimiento se inscribe en un reordenamiento más amplio. Desde enero rige en Nueva Jersey una ley que reservó la venta de bebidas con THC a licenciatarios de alcohol o de cannabis y fijó un límite de 10 mg por envase, en medio de la maraña legal que rodea al cáñamo en el país. A partir del 13 de noviembre, esas bebidas ya no podrán venderse en licorerías y pasarán al circuito del cannabis regulado ya que la propuesta apunta, precisamente, a productos elaborados como cannabis y no como cáñamo.

Por ahora la iniciativa sigue pendiente en comisión, sin garantía de prosperar y su interés está menos en el trámite que en lo que anticipa. La frontera entre alcohol y cannabis se vuelve porosa a medida que la regulación reemplaza, despacio y de forma desigual, al viejo reflejo prohibicionista; es una de las varias vías que se ensayan en EE UU para acercar el THC al consumo

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