Sin duda una parte central del aporte de Henk IJpelaar a la industria cannábica estuvo en hacer más comprensible la nutrición vegetal para quienes cultivaban en casa. En una época en que la información circulaba entre revistas, growshops, bancos de semillas y experiencias compartidas, Hesi fue de las primeras compañías que ayudó a traducir conocimientos técnicos en productos y tablas de aplicación accesibles para personas sin formación especializada.
Ese componente pedagógico facilitó decisiones habituales sobre qué nutrientes utilizar durante el crecimiento o la floración, cómo adaptar la alimentación de las plantas a sistemas como el coco o la hidroponía y de qué manera ordenar los distintos productos dentro de una rutina.
Hesi fue fundada por IJpelaar junto a Siglinde Winkler, científica de formación y responsable de los primeros desarrollos de laboratorio que dieron forma a sus fórmulas iniciales. Mientras ella encabezaba el trabajo técnico, IJpelaar se ocupó de la expansión comercial y del contacto con distribuidores, tiendas especializadas y cultivadores.
Henk IJpelaar junto a Siglinde Winkler, con quien fundó Hesi.
El propio nombre de la empresa —“HE”, por Henk, y “SI”, por Siglinde— resume esa alianza fundacional. Desde 1996, el proyecto pasó de elaborar sus primeras fórmulas en sus inicios como pequeña producción a convertirse en una marca de fertilizantes, aditivos y soluciones destinadas a diferentes etapas del desarrollo vegetal.
Hesi instaló su producción en Kerkrade, al sur de los Países Bajos desde donde mezcla, envasa y empaqueta allí los productos que distribuye en Europa, América y Asia. Su catálogo se orienta al cultivo interior, los jardines y las terrazas, además de incluir gamas específicas para distintos sustratos y sistemas de cultivo.
La presencia continuada de la empresa en tiendas y ferias especializadas también contribuyó a consolidar su relación con la comunidad cultivadora manteniendo contacto directo con usuarios y distribuidores como elemento importante de su crecimiento dentro del sector.
La muerte de IJpelaar cierra una etapa iniciada en 1996. Hesi mantiene su producción en Kerkrade y conserva en su nombre la historia de sus dos fundadores. Su legado queda asociado a una generación de empresarios que acompañó el crecimiento del autocultivo europeo y ayudó a convertir la nutrición en un conocimiento cotidiano para miles de cultivadores domésticos.