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La psicodelia sigue dejando huella en la música

A$AP Rocky ilustrado por Mad Dog Jones.

A$AP Rocky ilustrado por Mad Dog Jones.

Diecisiete músicos componen un mapa donde la psicodelia aparece como una fuerza activa que va desde los pioneros del rock ácido hasta figuras del pop, el rap y la electrónica actual. En esta lista, publicada por el medio especializado en psicodelia DoubleBlind, se muestra cómo esa sensibilidad sigue empujando nuevas formas de escuchar, componer e imaginar la música.

Lo más interesante de esta lista no es solo la amplitud temporal y de estilos, sino el modo en que va desarmando ese lugar común donde se insiste en presentar la psicodelia como un episodio congelado en la contracultura de los sesenta. Sin embargo, esta secuencia de artistas muestra  que la fuerza psicodélica puede reaparecer en contextos tecnológicos y culturales muy distintos. En los pioneros, esa huella aparece ligada a una ruptura formal y, en los nombres más contemporáneos, se mezcla con la cultura visual, la salud mental y las nuevas narrativas en torno al yo.

En este mapa ampliado, cada figura empuja hacia un lugar distinto. The Beatles y Jefferson Airplane quedaron asociados a la expansión del rock ácido y a una nueva relación entre estudio, percepción y composición. Santana trasladó esa búsqueda a una zona donde la intensidad rítmica, la espiritualidad y la improvisación adquirieron otra densidad.

Décadas después, A$AP Rocky y Chance the Rapper tomaron elementos de esa herencia y los tradujeron al rap psicodélico, ya no como simple cita retro sino como forma contemporánea de sensibilidad. Tame Impala, por su parte, muestran cómo lo psicodélico puede filtrarse en el pop masivo sin volverse del todo decorativo, mientras Jon Hopkins desplaza el asunto hacia una música que no solo representa un viaje, sino que muchas veces intenta acompañarlo.

Sin embargo, no toda música atravesada por imaginarios psicodélicos responde al mismo uso, al mismo contexto ni a la misma experiencia. Bajo una sola etiqueta conviven LSD, psilocibina, estados rituales, experimentación de estudio y búsquedas espirituales o terapéuticas que no siempre son equivalentes. Pero justamente en esa mezcla la conversación sobre psicodélicos ya no circula únicamente como escándalo o secreto, sino también como parte de una historia cultural que sigue reescribiéndose.

La lectura que se puede hacer de esta lista no consiste en averiguar quién consumió qué, sino en observar qué ocurre con la música cuando cambia la percepción. Cuando una misma serie puede enlazar a 13th Floor Elevators con figuras del rap, la electrónica y el pop global, lo que subyace es la persistencia de una estética que todavía sigue y seguirá produciendo formas nuevas.

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