El estudio, liderado Anna Schranz, aplicó un enfoque que usó a Austria –donde el cannabis sigue siendo ilegal– como control. Para eso, analizó una encuesta previa (noviembre–diciembre de 2023) y otra posterior (noviembre de 2024–enero de 2025).
Los resultados indicaron que en Alemania, el consumo en los últimos 12 meses subió de 12,1% a 14,4%, pero el cambio no fue estadísticamente distinto del observado en Austria. Entre quienes consumen al menos mensualmente (sin uso medicinal), el autorreporte de conducción bajo influencia bajó de 28,5% a 26,8%, también sin diferencias significativas frente al país de control.
El trabajo agrega que los episodios reportados de conducción tras cannabis combinado con alcohol u otras drogas (DUIC+) concentraron 21,5% del total. La conducción tras cannabis “solo” (DUIC−) apareció más en usuarios diarios, mientras que DUIC+ pesó más entre usuarios semanales.
En paralelo, Alemania ajustó las reglas de tránsito. El Ministerio Federal de Transporte informó que el umbral legal de THC se fijó en 3,5 ng/ml en suero, con vigencia desde el 22 de agosto de 2024. Además, se mantuvo la prohibición absoluta para conductores menores de 21 años y se reforzó la tolerancia cero al alcohol cuando hay cannabis.
Por ahora, la evidencia temprana no respalda una “ola” de conducción bajo los efectos del cannabis producto de la legalización. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el estudio se apoya en autorreporte y cubre una ventana breve aunque la discusión pública debería concentrarse en la mezcla con alcohol, porque ahí se juega la seguridad vial más allá de cualquier reforma.