La DEA anunció el 18 de junio los siete participantes externos de la audiencia prevista entre el 29 de junio y el 15 de julio. Son la National Drug & Alcohol Screening Association, el Tennessee Bureau of Investigation, Smart Approaches to Marijuana, los estados de Nebraska, Idaho, Indiana y Louisiana como una sola parte, DUID Victim Voices, el médico Kenneth Finn y el farmacéutico Phillip A. Drum.
Medio especializados concordaron en que todos los seleccionados son contrarios a reducir las restricciones federales sobre la planta. Varios de ellos también han impulsado acciones judiciales contra la reclasificación parcial aplicada en abril. La DEA, sin embargo, no los denomina oficialmente opositores, sino “personas interesadas” que alegan resultar afectadas o perjudicadas por la norma propuesta.
En tanto, la American Trade Association for Cannabis and Hemp, favorable al cambio, presentó su intención de participar, pero quedó fuera. Su presidente, Michael Bronstein, criticó que la selección excluyera a entidades capaces de aportar experiencia científica, médica y regulatoria. La ausencia de esas organizaciones no significa que la audiencia vaya a escuchar únicamente argumentos prohibicionistas.
La orden preliminar establece que el Gobierno es el promotor de la regla y tiene la carga de la prueba. Podrá presentar testigos, mientras cada parte interesada podrá llevar hasta dos y contrainterrogar a los del Ejecutivo. La administración deberá defender así una reforma cuya reactivación federal fue impulsada por Donald Trump a finales de 2025.
El procedimiento tampoco revisará los productos aprobados por la FDA ni el cannabis medicinal regulado por los estados que ya fue trasladado a la Lista III. La audiencia se concentrará en el resto del cannabis definido por la legislación federal, una distinción explicada tras el reciente cambio aplicado al cannabis medicinal.
La presencia de Smart Approaches to Marijuana tampoco resulta inesperada. Cáñamo ya informó sobre sus esfuerzos para financiar la oposición a la reclasificación. Lo singular ahora es que las siete voces externas parten desde posiciones críticas, mientras el Gobierno queda como principal defensor del cambio.
El resultado no está decidido, pero la composición deja una audiencia poco plural y la evidencia favorable deberá entrar principalmente por los testigos gubernamentales, mientras las organizaciones que llevan años defendiendo la reforma observarán el procedimiento desde fuera.