El European Drug Report 2026 señala que durante 2025 fueron notificadas 50 sustancias detectadas por primera vez en Europa. Con ellas, la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) pasó a vigilar 1.050 compuestos acumulados, mientras que alrededor de 400 sustancias previamente conocidas aparecieron en incautaciones durante 2024.
La fórmula “casi una por semana” ayuda a dimensionar el ritmo, pero en este sistema, “nueva” indica que fue comunicada por primera vez al mecanismo europeo de alerta, aunque el compuesto pudiera existir antes o mantener una presencia limitada.
Más de la mitad de las incorporaciones de 2025 fueron cannabinoides alcanzando un total de 27, de los cuales 16 eran semisintéticos. La EUDA advierte que algunos aparecen en comestibles, cannabis con bajo contenido de THC o vaporizadores con cannabinoides sintéticos. Los análisis encuentran diferencias importantes entre productos y lotes, que pueden contener concentraciones elevadas o compuestos no declarados.
Productos que contienen los cannabinoides sintéticos MDMB-PINACA y MDMB-4en-PINACA relacionados con intoxicaciones en la República Checa, septiembre de 2025.
Con respecto a las catinonas sintéticas en 2025 se notificaron cuatro nuevas, mientras 69 compuestos ya conocidos fueron detectados durante 2024. El informe registra además casos de NEP (N-etilpentedrona) vendida como 3-MMC, una sustitución que expone a las personas usuarias a consumir una sustancia distinta de la esperada y dificulta calcular dosis y riesgos.
Comprimidos falsificados de oxicodona que contienen metonizumab, incautados en Suecia en 2023.
La mayor preocupación sanitaria aparece en los opioides sintéticos. Siete fueron comunicados por primera vez en 2025, incluidos tres nitazenos y tres opioides del grupo de las orfinas (orphines) de elevada potencia. Desde 2009, Europa ha identificado 95 opioides nuevos y, solo en 2024, diez países incautaron más de 50.000 comprimidos con nitazenos. Algunos imitaban medicamentos como oxicodona o diazepam, una apariencia que puede generar una confianza inexistente sobre su composición. Así lo demuestran las recientes detecciones de nitazenos en España muestran que la amenaza ya no pertenece solo a mercados lejanos.
Frente a un mercado que cambia de nombre, forma y potencia, detectar la molécula es solo el comienzo ya que en paralelo, se inicia el ciclo de sustitución y se continúa diseñando nuevas sustancias para esquivar la regulación. Por eso, sin información rápida y servicios accesibles, la respuesta seguirá llegando detrás de un mercado que cambia antes que sus leyes.
Instalación de producción de cannabinoides semisintéticos desmantelada en 2023 por la policía rumana.