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El cannabis deja 248 millones de dólares en impuestos a California

California recaudó cerca de 248 millones de dólares en impuestos al cannabis durante el primer trimestre de 2026. El dato confirma el peso fiscal del mercado regulado más grande de EE UU, aunque llega en un momento de presión para la industria legal y de debate sobre el impacto de la carga tributaria.

El mercado legal de cannabis en California generó cerca de 248 millones de dólares en ingresos fiscales estatales durante el primer trimestre de 2026, según informó el Departamento de Administración de Impuestos y Tarifas de California (CDTFA). La cifra corresponde a los pagos declarados por minoristas hasta el 18 de mayo y todavía no incluye declaraciones pendientes o en proceso.

Del total recaudado, 143,6 millones de dólares correspondieron al impuesto especial al cannabis y 104,3 millones al impuesto sobre las ventas. El CDTFA también revisó al alza la recaudación del cuarto trimestre de 2025, que pasó de 255,1 a 257,6 millones de dólares por declaraciones tardías, enmiendas y otros ajustes.

Desde enero de 2018, cuando California abrió el mercado de uso adulto, las ventas legales de cannabis han generado más de 8.100 millones de dólares en impuestos. Ese acumulado incluye 4.340 millones por impuesto especial, más de 3.280 millones por impuesto sobre ventas y 500,6 millones del antiguo impuesto al cultivo, eliminado en julio de 2022.

La estructura tributaria californiana aplica el impuesto especial sobre los ingresos brutos de las ventas minoristas de cannabis y productos derivados. Luego, el impuesto sobre las ventas se calcula sobre el precio una vez sumado ese cargo. Tras mantenerse en 19 % entre julio y septiembre de 2025, la ley AB 564 redujo la tasa del impuesto especial al 15 % desde el 1 de octubre de 2025 hasta el 30 de junio de 2028. A partir del año fiscal 2028–2029, el CDTFA deberá volver a ajustar la tasa cada dos años, con un tope de 19 %.

El dinero recaudado por el impuesto especial al cannabis se destina a programas públicos vinculados con infancia, investigación médica, prevención del consumo juvenil, seguridad y recuperación ambiental. Esa dimensión fiscal es uno de los argumentos más visibles de la regulación: transformar una parte del mercado en ingresos públicos trazables.

Pero el dato fiscal no despeja las tensiones del sector. En Cáñamo ya se había informado sobre la crisis de la industria del cannabis en California, marcada por licencias inactivas, presión impositiva y dificultades para pequeños operadores. La recaudación, en ese sentido, convive con preguntas de fondo sobre sostenibilidad económica, competencia del mercado ilícito y diseño regulatorio.

En paralelo, California sigue ajustando sus reglas sobre cannabis y cáñamo, en línea con otros estados de EE UU que modificaron sus marcos normativos durante 2026.  En canamo.net ya rse ecogió cómo cinco estados ajustaron reglas de cannabis y cáñamo en EE UU.  Por eso, el desafío para California no parece ser solo recaudar más, sino construir una regulación que sostenga al mercado legal sin trasladar toda la carga a empresas y usuarios no desarrollando una política fiscal excesiva que puede debilitar uno de los objetivos centrales de la legalización: desplazar al mercado ilícito y sostener un circuito legal y más seguro.

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