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El cáñamo legal complica un fallo sobre registros policiales por olor

La defensa de Tyron Lamont Dobson pidió al Tribunal Supremo de Carolina del Norte que retire una sentencia unánime que respaldó el registro sin orden judicial de un vehículo. La petición cuestiona que el olor atribuido al cannabis siga contribuyendo a establecer causa probable cuando también puede proceder de cáñamo legal.

La moción presentada el 16 de junio solicita dejar sin efecto la decisión del 22 de mayo y convocar nuevos alegatos orales. Benjamin J. Kull, abogado de Dobson, sostiene que el tribunal evitó resolver cuánto puede pesar el olor en un registro y terminó justificando la actuación policial mediante circunstancias que, según la defensa, no habían fundamentado las decisiones de los tribunales inferiores.

El caso se originó en enero de 2021, durante un control de tránsito en Greensboro. Los agentes detuvieron un automóvil por exceso de velocidad y dijeron percibir olor a cannabis junto con una fragancia intensa, que interpretaron como un recurso para encubrir sustancias ilegales. Tras revisar los antecedentes de sus ocupantes, registraron el vehículo y encontraron cannabis y un arma que llevaba Dobson, pasajero del coche.

El Tribunal Supremo estatal reconoció que el cáñamo legal y el cannabis prohibido desprenden olores prácticamente indistinguibles. Aun así, concluyó que la legalización del cáñamo no elimina el aroma como uno de los factores que pueden contribuir a establecer causa probable. La corte también consideró la infracción de tránsito, los antecedentes por distribución de drogas de otro pasajero, la condena previa y los cargos pendientes de Dobson.

La controversia aparece mientras Carolina del Norte endurece la regulación de los productos derivados del cáñamo, una categoría legal que puede compartir apariencia y aroma con el cannabis prohibido. Para Kull, permitir que esa ambigüedad juegue contra una persona crea una encerrona: llevar un producto legal a la vista puede despertar sospechas, pero intentar evitar que su olor sea percibido también puede presentarse como una maniobra de encubrimiento.

En Florida, una corte de apelaciones resolvió que el olor a cannabis no basta para registrar un automóvil. El fallo de Carolina del Norte no siguió ese camino, pero tampoco resolvió si el olor, por sí solo, alcanza para justificar un registro y mantuvo su valor dentro de una evaluación más amplia de las circunstancias conocidas por los agentes.

Si bien el olor, de cannabis o cáñamo, puede encender una alerta, por sí solo no alcanza para definir qué hay delante ni para sostener una conclusión firme sobre la naturaleza de la sustancia, ya que factores como la variedad, el contexto y la percepción individual pueden influir en esa apreciación.

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