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Cannabis y perimenopausia: lo que se sabe sobre alivio de síntomas

Cada vez más mujeres recurren al cannabis para atravesar la perimenopausia: una etapa de transición marcada por oscilaciones hormonales y síntomas que afectan sueño, ánimo, dolor y sexualidad. El interés crece en un contexto de subdiagnóstico y de evidencia clínica todavía limitada, donde abundan las recomendaciones informales y faltan guías basadas en ensayos robustos.

La perimenopausia es el período previo a la menopausia  que puede durar años e incluye cambios en el patrón de sangrado, sofocos, trastornos del sueño, ansiedad, sequedad vaginal y “niebla mental”. Para muchas personas, el objetivo de utilizar cannabis no es “colocarse”, sino recuperar funcionalidad cotidiana, estabilizar el ánimo y bajar la reactividad.

Una encuesta realizada en en Alberta (Canadá) y publicada en BMJ Open (2023) describió que, entre mujeres de 35 años o más que consumían cannabis, los motivos vinculados a la transición menopáusica se concentraron en dormir mejor, manejar ansiedad y aliviar molestias musculares o articulares. El propio estudio, tal y como señala un reciente reportaje publicado en la revista High Times,  advierte su límite, pero ayuda a dimensionar que el uso no es marginal y que requiere orientación sanitaria.

En el plano biológico, revisiones sobre el sistema endocannabinoide (SEC) sostienen que existe un diálogo con el sistema estrogénico, lo que hace plausible que los vaivenes hormonales modulen respuestas ligadas a estrés, sueño, dolor e inflamación. Sin embargo, una revisión sistemática (2021) concluyó que la evidencia en mujeres peri y posmenopáusicas sigue siendo escasa y heterogénea –todavía insuficiente para guías clínicas claras, en especial para síntomas como los sofocos.

El cruce entre cannabis y este tema es de larga data. Un artículo de la revista Cáñamo, publicado en 2020, revisó el Tratado Universal de Drogas Simples de Nicolas Lemery (Francia, 1714), donde se describe que su semilla se considera apta para ralentizar malestares asociados a la menstruación, a la menopausia o a ambas.

Que el cannabis aparezca como “aliado” dice tanto de la planta como de la falta de acompañamiento en esta transición. La tarea, eso sí, no es vender una panacea, sino ordenar lo que se sabe, marcar lo que falta e insistir en investigación de calidad y reducción de riesgos para que nadie tenga que experimentar a ciegas.

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