La Alabama Medical Cannabis Commission confirmó la apertura de Callie’s Apothecary, en Montgomery, como el primer dispensario operativo del estado, con acceso restringido a pacientes y cuidadores registrados con tarjeta médica válida.
La apertura se produjo después de un proceso regulatorio especialmente lento. La ley SB46, convertida en Act 2021-450, fue firmada por la gobernadora Kay Ivey el 17 de mayo de 2021, según el Departamento de Agricultura e Industrias de Alabama. Desde entonces, la implementación quedó atravesada por licencias, registros profesionales, pruebas de producto y litigios entre empresas aspirantes.
La nueva etapa actualiza una noticia seguida en canamo.net y, con la apertura ya consumada, el programa ha pasado de la autorización legal al acceso efectivo, aunque con un alcance todavía restringido.
Para acceder al cannabis medicinal, los usuarios deben residir en Alabama, tener al menos 19 años, presentar una condición médica calificante, recibir recomendación de un médico certificado y estar inscritos en el registro estatal. La comisión también informó que cuatro licencias de dispensario fueron adjudicadas en diciembre de 2025, aunque una quedó suspendida por revisión judicial.
El modelo regulatorio es conservador incluso dentro del mapa estadounidense del cannabis medicinal. La comisión permite productos como tabletas, cápsulas, tinturas, parches transdérmicos, tópicos, supositorios, nebulizadores y líquidos o aceites para inhalador, pero prohíbe expresamente los cogollos, los productos que puedan fumarse o vapearse y alimentos como galletas o caramelos.
Alabama sigue siendo uno de los ejemplos más claros de cómo la puesta en marcha de un programa de cannabis medicinal puede demorarse durante años pese a contar con respaldo legal. La experiencia en este estado muestra que la regulación efectiva depende tanto de las leyes como de los procesos administrativos y judiciales que determinan cuándo y cómo llegan los productos a los pacientes.