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España desarticula una red de tráfico de "flakka"

La Guardia Civil anunció la detención de 31 personas en una operación contra una red internacional dedicada al tráfico de ALFA-PVP, una catinona sintética conocida popularmente como “flakka”. El caso, permite mirar más allá del titular policial y revisar qué se sabe de su presencia en España.

Según el Ministerio del Interior, la investigación permitió intervenir cerca de cuatro kilos de ALFA-PVP, que la Guardia Civil estima equivalentes a unas 300.000 dosis. La red habría introducido la sustancia mediante paquetes de mensajería desde otros países europeos, con envíos camuflados en embalajes de productos comerciales y pagos realizados con criptomonedas. La operación incluyó siete registros en Alaquàs, Alcàsser, Manises y Valencia capital; dos de las personas detenidas ingresaron en prisión provisional.

La ALFA-PVP –alfa-pirrolidinovalerofenona– pertenece al grupo de las catinonas sintéticas, sustancias estimulantes que forman parte del amplio universo de las nuevas sustancias psicoactivas. No es una novedad ya que el Sistema Español de Alerta Temprana ya difundió en 2017 una alerta específica sobre su circulación, en la que la describía como una sustancia con efectos estimulantes, habitualmente presentada en polvo, cápsulas o líquidos y con riesgos importantes cuando se desconoce su composición o concentración.

El comunicado policial la vincula con usos recreativos en el ámbito sexual, pero ese dato no permite dimensionar por sí solo la extensión del consumo. Conviene distinguir entre la existencia de una red de suministro, la detección de una sustancia en determinados entornos y una tendencia epidemiológica general. En ese terreno, expresiones como “droga zombi” o “droga caníbal” han acompañado históricamente a las catinonas y suelen aportar más alarma que información útil, como ya se ha visto en otros ciclos mediáticos sobre sustancias emergentes y pánico moral.

Desde el punto de vista sanitario, la alerta del Plan Nacional sobre Drogas recoge posibles efectos como hiperactivación, aumento de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial, nerviosismo, agitación, desorientación, alucinaciones, convulsiones y arritmias. También advierte que la duración más corta de los efectos respecto de otros psicoestimulantes puede favorecer consumos repetidos en poco tiempo, aumentando el riesgo de intoxicaciones. 

Con respecto a la reducción de daños, la información verificable, el acceso a servicios sanitarios y el análisis crítico de lo que circula en el mercado son más útiles que la espectacularización del caso. Para situarla dentro de sus efectos principales, puede consultarse también esta guía sobre cómo clasificar las sustancias psicoactivas.

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