La encuesta EDADES es bienal: la edición 2024 —con trabajo de campo entre febrero y junio de ese año— es la última con resultados publicados en 2026, ya que la ronda siguiente sigue en curso. Elaborada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, confirma que el 39 % declaró policonsumo en ese periodo, una cifra cercana al 40,4 % registrado en 2022, lo que sugiere estabilidad más que una tendencia reciente al alza.
Conviene precisar qué mide este indicador. EDADES define el policonsumo como el uso de dos o más sustancias dentro de un mismo periodo de doce meses, sin que eso implique consumo simultáneo ni en una misma ocasión. El indicador incluye alcohol, tabaco, hipnosedantes, cannabis, cocaína y otras sustancias, de modo que refleja la coexistencia de consumos, aunque no detalla combinaciones concretas, frecuencia ni contexto de uso.
En el conjunto de la población encuestada, el 44,3 % declaró haber consumido una sola sustancia en el último año y el 16,8 % ninguna. Entre quienes reportaron dos sustancias, el alcohol estuvo presente en al menos el 93,5 % de los casos. Cuando el número sube a tres, el cannabis gana peso relativo junto al alcohol y el tabaco, sin que exista una única pauta de combinación predominante.
No todos los patrones de policonsumo implican los mismos riesgos. Consumir alcohol y tabaco en momentos distintos del día no equivale a combinar varias sustancias en una misma sesión, donde los efectos pueden potenciarse. En ese terreno, los servicios que estudian la composición de MDMA, cocaína y tusi aportan información relevante sobre adulteraciones, dosis y mezclas inesperadas.
El policonsumo fue más frecuente entre los hombres que entre las mujeres en todos los grupos de edad, un patrón que EDADES documenta de forma constante en sus últimas ediciones. El fenómeno no se limita a la población joven ni al ocio nocturno, y conecta con la normalización del consumo de cocaína en distintos entornos sociales.
Frente a esta fotografía, la encuesta nacional que Energy Control impulsa sobre el uso de sustancias psicoactivas busca monitorear justamente estos patrones de combinación y aportar datos que alimenten estrategias de reducción de daños en el país.
Analizar cada sustancia por separado deja fuera buena parte del consumo real. La estabilidad del dato de EDADES no habla de una explosión reciente del fenómeno, sino de una fotografía que lleva años repitiéndose sin que la política de drogas termine de incorporar un enfoque atento a las combinaciones y no solo a las sustancias por separado.