¿Cómo decido cuándo trasplantar?
Las semillas para la cosecha de exterior las germino todos los años a mediados de abril en macetas de un litro. Cuando ya están un poco crecidas, unas tres semanas, las trasplanto a las macetas definitivas de veinte litros, en las que vivirán hasta la cosecha. Siempre me parece que tras el trasplante se quedan un poco paradas durante al menos diez días hasta que empiezan a crecer de nuevo. Mi duda es si las estaré trasplantando demasiado pronto o demasiado tarde y si tengo que trasplantarlas primero a una maceta intermedia antes de pasarlas a la definitiva. ¿Cómo se sabe cuándo es el momento perfecto para trasplantar? Gracias.
El trasplante es un paso clave en el cultivo para que el sistema de raíces de la planta se pueda seguir desarrollando y ocupando más volumen de tierra. Es recomendable sembrar las semillas en macetas pequeñas porque, al tener menor cantidad de tierra, se secan más rápidamente y las raíces pueden pasar por fases en las que la tierra no está empapada. Esto potencia su vigor y crecimiento. El problema con las macetas pequeñas es que, cuando las raíces llegan a la pared, giran y se ponen a dar vueltas al bloque de sustrato. Cuantas más vueltas dan, más les costara dejar de darlas tras el trasplante a una maceta mayor.
En mi opinión, hay que trasplantar las plantas en cuanto seamos capaces de sacar el pan de raíces sin que se desmorone. Si el trasplante se hace demasiado pronto, las raíces no mantendrán la tierra unida y, al romperse el bloque, algunas se dañarán y la planta se estresará. Para lograr extraer el pan de tierra de la maceta sin que se rompa es importante que haya un crecimiento considerable de raíces, pero también que el nivel de humedad de la tierra no sea ni muy alto ni muy bajo.
Por lo general, cuando las raíces empiezan a asomar por los agujeros de drenaje de la maceta suele ser un síntoma de que se han extendido lo suficiente como para poder trasplantar. Por otro lado, si la maceta se seca muy rápidamente tras cada riego, probablemente las raíces ya hayan colonizado toda la tierra y se estén empezando a enredar, así que en ese momento hay que trasplantar sin esperar más.
Prepara la nueva maceta llenándola de tierra y haciendo un agujero en el centro donde quepa el pan de raíces de la planta. Usa el mismo tipo de tierra que tengan las plantas para que las raíces no noten el cambio. En el momento del trasplante, asegúrate de que las plantas tengan la tierra ligeramente húmeda para que el pan de tierra se mantenga unido. Coge una planta y, dejando que el tallo principal pase entre tus dedos, tapa la boca de la maceta con la mano y dale la vuelta en un movimiento rápido para que la planta quede boca abajo. Dale un golpe seco al culo de la maceta y el bloque de tierra y raíces se deslizara fuera y caerá sobre la palma de tu mano. Extrae completamente la maceta y déjala a un lado. Con mucho cuidado, vuelve a darle la vuelta e introduce el pan de raíces en el agujero que has hecho en la maceta grande. Acaba de añadir tierra hasta cubrir completamente el pan de raíces pero manteniendo más o menos el mismo nivel del sustrato que había antes para no enterrar mucho el tallo. Afirma ligeramente la tierra de la parte superior sin apretarla demasiado. Riega bien la maceta y déjala reposar en un lugar tranquilo y sombreado durante un día antes de volver a ponerla al sol.
Se puede hacer otro trasplante pasando a una maceta de tamaño intermedio antes de trasplantar a las definitivas, pero pasar de macetas de un litro a macetas de veinte litros no tiene por qué ser un problema siempre que no te pases con el riego. Ten en cuenta que una maceta de ese tamaño almacena mucha agua y, mientras la planta siga siendo pequeña, tardará bastante en secarse. No tengas prisa en volver a regar hasta que veas que la tierra realmente lo necesita. Si sigues este consejo, la planta desarrollará un fuerte y vigoroso sistema de raíces, pero si riegas demasiado y la tierra permanece siempre demasiado húmeda, corres el riesgo de que las raíces se pudran o crezcan débiles.
No trasplantes en días de mucho viento porque las plantas podrían deshidratarse más de lo habitual, ni lo hagas a pleno sol. Siempre es mejor trasplantar al atardecer, para que tengan toda la noche para adaptarse.