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El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Potenciar el aroma de las plantas y, al mismo tiempo, evitar que salga al exterior es el dilema del cultivador.

El aroma de la marihuana tiene una doble cara: los cultivadores queremos que huela y que no huela. Nuestro deseo es cosechar cogollos muy aromáticos, pero al mismo tiempo intentamos evitar por todos los medios que el olor salga del cuarto de cultivo y lo noten los vecinos. ¿Qué podemos hacer para potenciar el aroma y mantenerlo controlado? 

El olor del cannabis  

La planta de marihuana es una auténtica fábrica química. Los científicos han encontrado varios cientos de moléculas distintas en el cannabis, pertenecientes a varias familias químicas: cannabinoides, terpenos, flavonoides, hidrocarburos, fenoles y compuestos volátiles de azufre, entre otros. Algunos de estos compuestos, como los cannabinoides, tienen poco o ningún olor, mientras que otros como los terpenos son especialmente aromáticos. 

Tradicionalmente, se ha responsabilizado a los terpenos de ser las moléculas más aromáticas presentes en el cannabis. Hay decenas de terpenos distintos en la resina de la marihuana y todos ellos desprenden olor, pero no están todos presentes en todas las variedades. De hecho, cada variedad de cannabis, y casi cada planta, contiene su propia combinación y concentración de terpenos particular, casi como una huella dactilar (aromática, sería más preciso) de la variedad. Muchos de los terpenos que encontramos en el cannabis están también presentes en otras plantas y frutas, por esta razón no es raro que el aroma de una variedad nos recuerde a otros vegetales. Por ejemplo, una variedad con olor a limón contendrá limoneno, un terpeno presente en los limones y otros cítricos. 

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Cuando la resina empieza a ser claramente visible, el olor aumenta día a día. 

En los últimos años se ha detectado una nueva familia de compuestos aromáticos que hasta ahora había pasado desapercibida por estar presente en la resina en concentraciones muy bajas. Son los llamados compuestos volátiles de azufre (CVA). Estas moléculas contienen, como su propio nombre indica, azufre en su composición, y desprenden aromas muy intensos y penetrantes. Otras plantas que contienen CVA son la cebolla y el ajo, que se caracterizan también por olores fuertes. Se cree que el clásico olor de las variedades Skunk, con notas animales, almizcladas, terrosas y casi desagradables, se debe principalmente a los CVA. Curiosamente, estos compuestos pueden encontrarse en proporciones mínimas, de menos del 0,05%, pero por su intensidad aromática tienen una marcada influencia en el aroma de la marihuana.

Potenciar el aroma de los cogollos 

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Las horas de sol aumentan la producción de resina y de aroma. 

"El aroma se conserva mejor secando con temperatura baja (16-20 ºC) y humedad entre el 50 y el 60%"

El aroma de una planta de cannabis viene determinado por varios factores. La genética es el principal y más importante. Sencillamente, cada variedad tiene su propio olor y hay plantas que huelen más que otras. Si queremos obtener cogollos muy aromáticos, deberemos escoger variedades que tengan esta característica.

Los delicados aromas dulces y afrutados son más habituales en las variedades sativas, mientras que las índicas se caracterizan por olores más terrosos, acres o almizclados, generalmente más fuertes e intensos. Actualmente, la mayoría de las variedades más cultivadas suelen ser híbridos entre genéticas índicas y sativas seleccionados por su potencia y aroma, es decir, casi todas las variedades comerciales tienen olores bien definidos que, a menudo, forman parte de su nombre; ejemplos: Super Lemon Haze, New York Diesel, Blueberry, Cherry Pie.

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Las sativas suelen tener un olor más sutil y discreto, más fácil de ocultar. 

Cada variedad tiene sus terpenos principales y estos son los que le dan su aroma característico. Hay terpenos con un olor más intenso, como el mirceno o el limoneno, y otros más suaves, como el pineno o el linalool. Las condiciones en que crece la planta también tienen una incidencia clara sobre el aroma. Por lo general, las plantas crecen más fuertes y vigorosas cuando la luz es más intensa, y esto lleva a una mayor producción de resina y un mayor olor. En exterior, las plantas más aromáticas se obtienen cultivando en lugares que reciben muchas horas de sol o en zonas de alta montaña o ecuatoriales, donde la radiación ultravioleta es mayor. El sol y la radiación ultravioleta potencian la producción de resina. En cultivos de interior, a mayor intensidad de luz las plantas suelen tener mayor producción de resina y más aroma. Las condiciones de humedad y temperatura tienen también un efecto sobre el olor. Los terpenos son moléculas volátiles que se evaporan más fácilmente cuanto mayor es la temperatura y menor la humedad ambiental. Por tanto, para conservar el máximo aroma en los cogollos hay que intentar mantener la temperatura controlada y la humedad no excesivamente baja; pero deberemos tener cuidado, porque una humedad demasiado alta puede favorecer la aparición de hongos en los cogollos. La ventilación es positiva para el cultivo: la brisa que acaricia los cogollos evita la aparición de hongos, dificulta la presencia de plagas y garantiza un suministro constante de aire rico en dióxido de carbono. Sin embargo, el viento fuerte constante puede acelerar la evaporación de los terpenos y reducir su contenido final en la resina. Evitaremos plantar en zonas muy ventosas si queremos maximizar el olor de las plantas.

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Las variedades índicas, con sus olores más fuertes e intensos, necesitan más medidas para controlar el aroma. 

La mayoría de los cultivadores, aunque no todos, están de acuerdo con que el cultivo con abonos orgánicos produce plantas más aromáticas que si se emplean abonos minerales. Un suelo fértil, rico en materia orgánica y abundante en microorganismos beneficiosos suele producir plantas sanas y vigorosas, y es probable que esta sea la causa del buen aroma de los cogollos orgánicos. Personalmente, he visto muchos cultivos realizados con abonos minerales producir plantas sanas y muy aromáticas, por lo que no creemos que sea imprescindible cultivar orgánicamente para cosechar cogollos con un olor intenso.

Las plantas producen más resina en las últimas semanas de la floración. Por lo general, para una misma variedad, una cosecha temprana es menos aromática que una cosecha tardía. Sin embargo, cuando dejamos madurar una planta, no solo aumenta la cantidad de aroma, también se altera el olor en sí. Los terpenos más volátiles, que suelen tener olores frescos y florales, son los primeros en evaporarse, por lo que pueden estar presentes en una cosecha temprana pero prácticamente haber desaparecido de los cogollos de una cosecha tardía. 

La evolución del aroma no acaba con la cosecha, sino que se prolonga durante el secado y el curado de los cogollos. El clima en el secadero puede influir mucho en el olor final. Si la temperatura es alta y la humedad baja, los terpenos se evaporarán más y la resina perderá aroma. Por el contrario, en un secadero donde la temperatura se mantenga relativamente baja (16-20 ºC) y la humedad entre el 50 y el 60%, la resina se conservará mucho mejor. Es conveniente que haya una cierta circulación de aire para asegurar un secado homogéneo, pero evitando que el ventilador sople directamente sobre los cogollos.

Controlar el olor del cultivo 

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Al final de la floración, el aroma se multiplica con la gran producción de resina.

En un cultivo de exterior no hay mucho que el cultivador pueda hacer para controlar el olor. Si las plantas están sanas su olor será intenso durante la floración. Se pueden escoger variedades que genéticamente no tengan un olor muy fuerte: los aromas florales y especiados de algunas sativas suelen ser menos obvios que los fuertes olores almizclados o terrosos de las índicas, pero una plantación de cannabis de exterior huele mucho, y la única forma de que no se note es que esté lo más alejada posible de peatones, vecinos y curiosos. Es posible disimular el olor un poco si se siembran gran cantidad de otras plantas aromáticas alrededor de la marihuana. Lavanda, romero, tomillo, rosales, jazmines y otras especies de olor intenso pueden ayudar a ocultar la maría, pero hacen falta muchas para contrarrestar el intenso olor de los cogollos. 

"Hay que evitar que el olor se filtre desde el cuarto de cultivo manteniendo una presión de aire negativa en su interior"

En cultivos de interior resulta mucho más sencillo controlar el olor. El principal aliado del cultivador de interior son los filtros antiolor de carbón activo. El carbón activo tiene una propiedad muy interesante para el cultivador de marihuana: absorbe las moléculas aromáticas del aire y las captura en su estructura. Estos filtros se conectan al extractor, que saca el aire caliente del cuarto de cultivo y se encarga de limpiarlo capturando todas las moléculas aromáticas antes de expulsarlo al exterior. Es esencial que el filtro tenga un tamaño adecuado a la potencia del extractor para que sea capaz de limpiar todo el olor del aire. También es muy importante renovar los filtros antes de que se saturen completamente y dejen de ser efectivos. Por lo general, si cambiamos el filtro cada año (o cada tres o cuatro cosechas) podremos estar tranquilos.

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

Un scrubber, en funcionamiento en un cuarto refrigerado por aire acondicionado.

Los filtros de carbón activo pierden efectividad cuando la humedad relativa del aire supera el 70% y funcionan muy mal por encima del 80%. Es recomendable que el extractor esté en funcionamiento de forma continua todo el día para evitar que el olor se acumule en el cuarto de cultivo y empiece a filtrarse al exterior por cualquier hueco o rendija. En la fase de crecimiento vegetativo de las plantas, el olor que producen es menos intenso porque apenas hay resina. El aroma empieza a intensificarse con el inicio de la floración y alcanza su máximo a partir de la segunda mitad de la floración.

Una variante del filtro antiolor es el llamado scrubber, que no es otra cosa que un filtro de carbón conectado a un extractor que no está conectado al exterior. Su función no es sacar el aire al exterior, simplemente filtra el aire y lo devuelve al cuarto de cultivo, reduciendo notablemente la cantidad de aroma que hay flotando en el ambiente. Esta forma de combatir el olor es muy útil en cuartos de cultivo que utilizan aire acondicionado para refrigerarse. Si usáramos un sistema de filtrado antiolor tradicional que saca el aire al exterior, estaríamos expulsando aire frío que sería reemplazado por aire caliente del exterior y obligaríamos al acondicionador de aire a trabajar más de lo necesario. Con un scrubber logramos limpiar el olor del aire sin desperdiciar el aire ya refrigerado.

El dilema del olor del cannabis: cómo potenciar el aroma de los cogollos y evitar que los vecinos lo huelan

En el secadero hay que vigilar las condiciones de humedad y temperatura para conservar la máxima cantidad de terpenos.

Uno de los mejores trucos para evitar que el olor a cannabis se filtre desde un cuarto de cultivo es mantener una presión de aire negativa en su interior. Explicado de forma sencilla, se trata de que el cuarto tenga un extractor con un filtro de carbón y un intractor. El primero saca el aire al exterior y el segundo lo reemplaza introduciendo aire del exterior al interior. Si el extractor es más potente que el intractor, se crea una presión negativa dentro del cuarto de cultivo que impide que el aire del cultivo se pueda filtrar al exterior a través de cualquier rendija (por ejemplo, por debajo de la puerta). Como la presión es negativa, en lugar de salir, el aire entrará al cultivo por las rendijas y el olor solo saldrá, ya filtrado, a través del extractor. 

Los productos neutralizadores del olor suelen venderse en forma de gelatina aromática que libera aceites esenciales y otras moléculas al ambiente para enmascarar el olor a cannabis. No se colocan en el cuarto de cultivo para que no alteren el olor de los cogollos, sino que se sitúan fuera, para que tapen el olor que pueda filtrarse desde el cuarto de cultivo. Su principal inconveniente es que acaban siendo reconocibles por otros cultivadores. No huele a marihuana pero huele a neutralizador de marihuana, lo que indica que hay un cultivo de cannabis cerca. Como dice el refrán: “por el humo se sabe dónde está el fuego”.

Los generadores de ozono liberan moléculas de este gas, que está formado por tres átomos de oxígeno, uno de los cuales es muy reactivo y oxida inmediatamente cualquier molécula orgánica con la que entra en contacto. Como los terpenos y otros compuestos aromáticos son orgánicos, el ozono los oxida y destruye. Al igual que sucede con los enmascaradores, los ozonizadores no deben colocarse en el cuarto de cultivo para que no afecten al olor de los cogollos. Generalmente, se colocan en otras habitaciones de la casa para eliminar el olor que se filtre desde el cultivo, y dentro de los conductos de extracción para ayudar al filtro de carbón.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #329

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