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Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto

El cannabis, como todo ser vivo, necesita comer una dieta variada que contenga todos los nutrientes esenciales para un correcto desarrollo. Para fertilizar las plantas no basta con esparcir bolitas de abono por el suelo. Las necesidades de las plantas varían con cada fase del ciclo de cultivo, y es necesario que haya un equilibrio entre los distintos nutrientes para evitar problemas de absorción, bloqueos de nutrientes o deficiencias. Vamos a explicar diez estrategias clave para lograr unas plantas sanas y bien alimentadas que produzcan cogollos de la mayor calidad posible.

Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto
Alimentar las plantas para lograr la mejor cosecha: diez trucos para abonar como un experto

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La combinación de abonos orgánicos y abonos minerales tiene grandes ventajas. Al preparar el sustrato, mezclaremos una buena proporción de humus de lombriz, guano y otros nutrientes orgánicos para crear un suelo fértil y rico en microorganismos que proporcione un aporte constante de nutrientes y asegure que no falta ningún microelemento. Añadiremos micorrizas, trichoderma y otras bacterias beneficiosas al sustrato y mejoraremos la absorción de nutrientes y la fertilidad general del suelo. En momentos concretos, cuando sea necesario un aporte mayor de nutrientes primarios, como durante las semanas clave de la floración, se puede añadir una dosis extra de abono mineral al agua de riego para asegurarnos de que las plantas tengan acceso a tanto fósforo y potasio como puedan necesitar.

Una planta bien alimentada es una planta fuerte, vigorosa y productiva.

Una planta bien alimentada es una planta fuerte, vigorosa y productiva. 

Además de los nutrientes primarios o macronutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio), que se consumen en cantidades bastante grandes, el cannabis requiere dosis medias de nutrientes secundarios (calcio, azufre y magnesio) y dosis muy pequeñas de los llamados micronutrientes (hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre, cloro y cobalto). Los catorce elementos son esenciales para un buen desarrollo de las plantas. Esto quiere decir que si uno de ellos no está disponible para que las raíces lo absorban, la planta lo echará en falta y no se desarrollará en su máxima expresión. Muchos microelementos están presentes en la tierra en cantidad suficiente, pero para estar seguros de que no falta ninguno es recomendable usar siempre abonos que los contengan.

Prepararemos un sustrato fértil añadiendo a la tierra distintos materiales orgánicos como humus o guano y así tendremos muchas menos carencias.

Prepararemos un sustrato fértil añadiendo a la tierra distintos materiales orgánicos como humus o guano y así tendremos muchas menos carencias. 

Todos los abonos muestran en la etiqueta su contenido en nitrógeno, fósforo y potasio con las letras NPK seguidas de tres números. Por ejemplo, NPK 7-2-4 quiere decir 7% de nitrógeno, 2% de fósforo y 4% de potasio. En la fase de crecimiento, las plantas de cannabis se benefician especialmente de una relación NPK de 3-1-2, es decir, tres partes de nitrógeno, una de fósforo y dos de potasio. Esta proporción es igual en un abono con un contenido NPK 3-1-2 que en uno con NPK 6-2-4, pero del segundo, como tiene el doble de concentración de nutrientes, habrá que poner la mitad de dosis por litro de agua para conseguir la misma EC en la solución nutriente. En floración, la relación NPK óptima es 1-3-2, es decir, menos nitrógeno, más fósforo y el mismo potasio. 

El color verde claro de esta planta todavía no indica carencia, pero sí que habrá que subir un poco la dosis de abono.

El color verde claro de esta planta todavía no indica carencia, pero sí que habrá que subir un poco la dosis de abono. 

"Todos los abonos muestran en la etiqueta su contenido en nitrógeno, fósforo y potasio con las letras NPK seguidas de tres números"

Cuando observemos alguna carencia nutritiva y no tengamos claro si se debe a la falta de nutrientes o a un sustrato con EC y pH incorrectos, seguiremos los siguientes pasos. Preparemos una regadera con agua sin abono, ajustaremos el pH a 6 y regaremos la planta hasta que salga mucha agua por los agujeros de drenaje de la maceta. Esta agua arrastrará el exceso de sales de la tierra y reajustará el pH a unas condiciones óptimas. A continuación, prepararemos una solución nutritiva suave (EC 0,8-1,0 y pH 6,0) y la pulverizaremos sobre las plantas al atardecer, de esta manera tendrán toda la noche para absorber los nutrientes; la nutrición foliar se absorbe mejor cuando la humedad ambiental no es muy baja y las temperaturas no son excesivamente calurosas, por eso es mejor hacerlo al atardecer o al amanecer. En los dos o tres días siguientes, deberemos observar una mejora de los síntomas de las carencias: la planta retomará el crecimiento y las hojas mejorarán de color. Pasados tres días se puede empezar a abonar de nuevo en el riego, pero siempre habrá que ajustar el pH.

Las plantas que hay en primer término, con el nuevo crecimiento de color muy claro, indican una falta de un nutriente inmóvil, probablemente, hierro.

Las plantas que hay en primer término, con el nuevo crecimiento de color muy claro, indican una falta de un nutriente inmóvil, probablemente, hierro. 

Los nutrientes se dividen en dos grupos en función de si la planta los puede trasladar de unos tejidos a otros o no: móviles e inmóviles. Los nutrientes móviles se trasportan de las hojas viejas a las nuevas cuando la planta no puede absorber más, y por ello su carencia se observa en las hojas más viejas. Nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), magnesio (Mg) o molibdeno (Mo) son nutrientes móviles. Los nutrientes inmóviles no se pueden trasladar, por lo que si la planta tiene una carencia de uno de ellos los síntomas aparecen en el crecimiento nuevo; algunos ejemplos son: calcio (Ca), azufre (S), hierro (Fe), zinc (Zn), boro (B), cobre (Cu), manganeso (Mn). Saber distinguir entre estos dos tipos de nutrientes ayuda a diagnosticar y corregir deficiencias con mayor precisión. 

En plena floración y ni una hoja descolorida: esta plantación está sana y bien alimentada.

En plena floración y ni una hoja descolorida: esta plantación está sana y bien alimentada. 

"Añadimos micorrizas, trichoderma y otras bacterias beneficiosas al sustrato y mejoraremos la absorción de nutrientes" 

Los síntomas de carencias nutritivas varían en función del elemento que le falte a la planta, y a menudo son difíciles de diagnosticar, pues no es raro que varias carencias vayan juntas. En estos caso la causa no se debe a una escasez de un nutriente concreto, sino a unas condiciones en el sustrato que impiden la absorción (exceso de sales, raíces débiles, pH inadecuado, exceso de riego...). 

Veamos los síntomas más habituales de la carencia de los nutrientes más importantes. La falta de nitrógeno provoca hojas bajas amarillentas o de color verde claro y crecimiento lento. Cuando falta fósforo, las hojas adoptan un color oscuro, casi azulado, con bordes marrones. La carencia de potasio también quema los bordes de las hojas y los tallos crecen delgados y débiles. Una falta de magnesio ocasiona una decoloración parcial de las hojas, que muestran manchas amarillentas entre las venas.

Las hojas con manchas indican carencias, pero no siempre es fácil adivinar qué nutriente escasea.

Las hojas con manchas indican carencias, pero no siempre es fácil adivinar qué nutriente escasea. 

Al final de la floración es normal y hasta positivo que las hojas más grandes comiencen a amarillear.

Al final de la floración es normal y hasta positivo que las hojas más grandes comiencen a amarillear. 

Estas plantas están perfectas: el color es saludable y las hojas se abren hacia el sol con todo su vigor.

Estas plantas están perfectas: el color es saludable y las hojas se abren hacia el sol con todo su vigor. 

Esta enorme planta ya muestra hojas amarillas a principio de floración, síntoma de que anda un poco justa de nutrientes.

Esta enorme planta ya muestra hojas amarillas a principio de floración, síntoma de que anda un poco justa de nutrientes. 

Cuando los cogollos se encuentran en plena floración, es esencial que no les falte ni fósforo ni potasio.

Cuando los cogollos se encuentran en plena floración, es esencial que no les falte ni fósforo ni potasio. 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #329

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