Ábrete de orejas
País: Reino Unido
Duración: 106 minutos
Año: 1987
Director: Stephen Frears
Intérpretes: Gary Oldman, Vanessa Redgrave, Alfred Molina

Una historia real que cuenta con todos los ingredientes necesarios para convertirse en una historia digna de contar y de llevar a la pantalla.
A saber: un joven escritor talentoso con pasado pobre y de penurias tiene un rápido ascenso a la fama en la convulsa Inglaterra del flower power y los Beatles; si a eso se agrega que el éxito de su escritura se debe a que es provocadora y revolucionaria porque describe una realidad oculta hasta ese momento, como son la vida y los hábitos de los homosexuales, perseguidos y condenados por ley; si encima el escritor es Joe Orton y él mismo es gay y presenta una vida incendiaria e inmoral para la época; y si, last but not least, se le añade el final trágico y sangriento de su corta vida, perpretado por su celoso y adicto amante, quien después del crimen también se suicida, a la película en cuestión, con tanta chicha, se le aventuraba un camino prometedor.
Y la cosa no le fue tan mal a Stephen Frears en 1987 con esta Ábrete de orejas (extraño título en castellano), que cosechó numerosos premios y reconocimiento. Hoy, la película ha envejecido y no es atractiva; se percibe como descolorida, artificiosa y afectada. Hay en este abordaje de Frears una intención solemne y kitsch de estetizar y mitificar unos ambientes y unas situaciones de por sí sórdidos que no resulta creíble. ¿Para qué? ¿Por qué no mostrar las cosas como son? Y si te metes con la sordidez no la abordes con danzas y gestos graciosos. Sin embargo, en los ochenta del destape, la peli tuvo sus efectos.
Joe Orton vivió sus pocos años con toda la intensidad imaginable en un espíritu rebelde como el suyo y en una época en que comenzaba a sentirse el gusto por la libertad y la experimentación con todo. Los barbitúricos, entre otras sustancias que consumía, eran lo suyo. Y también lo eran para su infeliz amante quien, en un arrebato de cólera, asesina a Orton a martillazos y luego se suicida con un cóctel de narcóticos. G.L.








