Interior y exterior

¿Se pueden pasar las plantas del exterior al interior? ¿Y del interior al exterior? Es que así podría tener una planta eterna de la que cosechar continuamente. ¿Es posible?. Tacho.

Profesor Cañamo

Las plantas de cannabis pueden vivir en interior y en exterior sin ningún problema, siempre que las condiciones sean las adecuadas. Para pasar una planta desde el exterior al interior sin que sufra es importante que el fotoperiodo de interior sea similar al del exterior. Si no es así, la planta podría empezar a florecer o dejar de hacerlo. Lo más habitual es meter una planta en interior después de que florezca, para intentar guardarla como planta madre. En este caso, para forzar la planta a revegetar, conviene aportarle un fotoperiodo de crecimiento (entre 18 y 24 horas diarias de luz). Por otra parte, si la razón de meter la planta al interior es lograr que acabe de florecer cuando las condiciones exteriores ya no son adecuadas, el fotoperiodo deberá ser corto; de floración (12 horas diarias de luz). Si se quiere acelerar la maduración, se puede usar un fotoperiodo de 10 horas de luz y 14 de oscuridad. Siempre que se introduce una planta procedente del exterior en un cultivo de interior hay que prestar mucha atención a las plagas que puedan venir con ella. En la naturaleza es muy normal que en cualquier planta pueda haber algunos individuos de especies que pueden convertirse en plagas si, de repente, pasan a vivir en un entorno sin depredadores. Unos pocos pulgones, por ejemplo, pueden convertirse en cientos en pocos días si las condiciones les son propicias.

Las plantas que pasan del interior al exterior tienen problemas diferentes. El primer obstáculo es la adaptación a la luz solar, que casi siempre es más potente que la luz del interior, y que las quemará si se dejan a pleno sol desde el primer día. Por el contrario, si se les deja unos días en un lugar donde no reciban más que unas pocas horas de sol se acostumbrarán y en una semana podrán estar a pleno sol. El segundo enemigo de las plantas que se sacan afuera es el viento. En interior, aunque haya un ventilador, las plantas son menos resistentes al viento y cuando salen, si no se les ayuda con un tutor, pueden romperse el primer día de viento fuerte.

En teoría es posible tener una planta eterna si cada año, después de la cosecha, se aumenta el fotoperiodo y se logra que rebrote. Así, cada verano florece y durante el invierno y la primavera crece. En la práctica no es tan sencillo porque los tejidos van envejeciendo y lo normal es que no se pueda revegetar la misma planta más de una o dos veces. Otra cosa es mantener la planta siempre en crecimiento, sin dejarla florecer, y sacarle esquejes, que son los que crecerán y después florecerán, siempre que se quiera hacer una cosecha. Como planta madre es más fácil que aguante viva mucho tiempo, aunque tarde o temprano habrá que sustituirla por uno de sus esquejes.

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