Tendencias en la política de drogas europea

Programa Drogas y Democracia – Transnational Institute, Amsterdam

Una mayor represión contra los cultivadores de cannabis, incluso los pequeños, está conduciendo a un mayor involucramiento de grupos delincuenciales organizados

Las tentativas del Gobierno italiano para revertir la política de “tolerancia cero”, restablecer la distinción entre drogas duras y blandas, y hacer hincapié en la prevención en vez del castigo y en el tratamiento y rehabilitación en vez de la represión, son afines con la tendencia europea en la legislación sobre drogas.

Aunque algunos países continúan criminalizando y penalizando el uso de las drogas –la expansión de la UE ha traído nuevos países en donde es común encarcelar a los consumidores de drogas–, muchos otros están aceptando cada vez más el uso de drogas como una “delito menor”, particularmente en el caso del cannabis.

Un estudio de 2005 del OEDT (Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías) sobre enfoques legislativos europeos para el uso de drogas ilícitas concluyó que cada país define sus propias sanciones. En muchos países no se considera efectivo el encarcelamiento, y en casos en los que no hay circunstancias agravadas, los tribunales dictan tratamiento curativo u otras medidas. El estudio dejó en claro algunos hechos importantes sobre los que todavía falta mucho para que se llegue a un consenso a nivel mundial:

• La experiencia adquirida a través de la práctica diaria del consumo problemático de drogas en muchas ciudades europeas ha demostrado que las medidas de reducción de daños funcionan. Los programas de intercambio de jeringuillas y las salas de consumo se han revelado más efectivas que las medidas represivas.

• Se han dado algunos pasos para acercar la legislación a la realidad: la distinción entre cannabis por un lado, y cocaína y heroína por el otro, es señal de que las políticas no deben ser indiferentes al tipo de drogas de las que se habla.

• Cada vez se reconoce más la evidencia científica en vez de los juicios morales como la única base aceptable para las políticas de drogas.

Pero así como las tendencias referodas al consumo se inclinan más hacia un consenso en las políticas de reducción del daño, con respecto a la oferta Europa muestra una tendencia opuesta. Cada vez se desarrollan más unidades policiales especializadas y sistemas de inteligencia por toda Europa, cuyo único fin es el de evitar la entrada de drogas en el mercado, reducir su disponibilidad y elevar los precios. Pero según el informe annual 2006 de la OEDT [http://ar2006.emcdda.europa.eu/es/home-es.html], entre 1999 y 2004, los precios de casi todas las drogas en Europa se desplomaron: la heroína cayó un 45% y la cocaína 22%.

En comparación con la estrategia de la reducción de la demanda, los enfoques para la oferta necesitan ser reconsiderados seriamente. La oferta y la demanda se complementan y refuerzan una a la otra. Sin embargo, al equilibrio en las intervenciones en ambos lados de la cadena no se le da mayor atención.

La evaluación del Plan de Acción de la UE 2000-2004 señala esta contradicción a la vez que describe en términos positivos los avances en las medidas emprendidas para controlar la oferta. Pero luego concluye que “la información disponible no sugiere que se haya reducido sustancialmente la disponibilidad de las drogas”. De esto no se extrajo ninguna enseñanza para el diseño de la nueva Estrategia de Drogas de la UE 2005-2012, [http://www.emcdda.europa.eu/index.cfm?fuseaction=public.AttachmentDownload&nNodeID=10375&slanguageISO=ES] o para el nuevo Plan de Acción 2005-2008. Una vez más la atención se dirigió solamente a mejorar la parte operativa sin especificar lo que se proponen estas medidas ni cómo valorar los logros de los esfuerzos de reducción de la oferta.

Los esfuerzos de control de la oferta crecen todos los años, a pesar de que no hay razones para mostrarse optimistas acerca de su efectividad como fuerza interruptora, teniendo en cuenta la manera como los mercados ilícitos se ajustan a las nuevas situaciones. No hay escasez de cocaína y heroína, y la pureza y precios se mantienen estables.

Una buena parte del cannabis que se consume en Europa se produce dentro de los países europeos. Mientras que en el sur de Europa domina principalmente la oferta marroquí, en el norte se cultiva localmente el cannabis y éste se comercia entre países. Una mayor represión contra los cultivadores de cannabis, incluso los pequeños, está conduciendo a un mayor involucramiento de grupos delincuenciales organizados. Las interrupciones temporales de la oferta han llevado también a que se mezcle el cannabis con sustancias perjudiciales para aumentar su peso. Es tiempo de que se reconozcan los efectos dañinos de la reducción de la oferta por medio de la represión y de que la estrategia para la oferta se establezca en equilibrio con la orientación de la reducción del daño que hay en el lado de la demanda.

Pien Metaal

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