Escasos avances de la hoja de coca tras un año gobernando Evo Morales

Programa Drogas y Democracia – Transnational Institute, Amsterdam

Aunque ha pasado un año desde la instauración de un gobierno declarado amigo de la hoja de coca, sus propósitos de liberar de su encarcelamiento a esta planta milenaria aún no han dado resultados concretos. En su discurso para celebrar el primer aniversario en la presidencia, –discurso de más de cuatro horas–, el presidente Morales mencionó una sola vez la palabra coca, y ésta en relación con el narcotráfico. Aunque quizá sea muy pronto para esperar resultados, bien vale la pena preguntarse, qué avances se han producido hasta el momento. ¿Serán vanas las esperanzas puestas en alguien que ha dicho estar dispuesto a reparar el error histórico cometido contra plantas como la coca? ¿Cuáles son las esperanzas?

A mediados de diciembre de 2006, el Gobierno boliviano presentó su nueva estrategia antidrogas 2007-2011, en donde cambia el discurso hacia la coca, sobre todo en lo referente a los campesinos productores de la planta. Es la primera vez que hace una aplicación de la lógica de reducción de daños a los que cultivan plantas declaradas ilícitas. Se elimina la represión y la erradicación forzosa, se promueve el respeto a los derechos humanos, y el derecho a practicar costumbres originarias. Aparte de esto, la estrategia en si misma no representa un cambio en el paradigma prohibicionista de las drogas. El Gobierno boliviano opta por la mano dura hacia el resto de la cadena, incluyendo a los consumidores y pequeños traficantes quienes conforman más de la mitad de los encarcelados bolivianos. A quienes conocen la dirigencia sindical cocalera y su trayectoria y discurso frente al fenómeno de las drogas, esto no les sorprende. La postura del actual régimen se caracteriza por buscar la concertación con sus vecinos poderosos, y no la confrontación.

Sin embargo, un mínimo de aplomo para cambiar las falsas hipótesis que soportan las políticas mundiales contra las drogas, es lo menos que se espera de un dirigente cocalero convertido en presidente. En efecto, la superficie de coca en el país, actualmente establecida por ley en 12.000 hectáreas, podrá aumentarse con 8.000 hectáreas legales más. La superficie legal total se dividiría en proporciones iguales entre las dos zonas productoras del país: los Yungas de La Paz y el Trópico de Cochabamba. Según el plan, todo lo que sobrara será erradicado concertadamente. Hasta ahí la cosa pinta bien.

Pero como es obvio, a más coca legal, se va a necesitar un mercado legal también más grande de los productos derivados de esa hoja maravillosa. Los primeros pasos para dar carne al asunto de la industrialización ya se dieron. Gracias a dineros prestados por Venezuela se han abierto dos fábricas que producirán mates de coca en ambas regiones. Pero, ¿hacia dónde se van a comercializar los productos que salgan de estas fábricas? No cabe duda de que hay un potencial para su comercialización, pero mientras el régimen internacional se rija por las Convenciones actuales, ¿a dónde va a ir a parar tanto mate?

Los acontecimientos en la región de Vandiola en el Chapare no ofrecen buenos augurios sobre la manera de abordar este tema. En esa región, que se ubica en el Trópico de Cochabamba, murieron dos campesinos en enfrentamientos con la fuerza erradicadora en octubre de 2006, en circunstancias aún no esclarecidas. Estudios históricos demuestran que la coca en esa región es una de las más antiguas del país. Pese a eso, hubo erradicación y luto, además de un discurso idéntico por parte del Estado justificando su actuar con la necesidad de combatir con mano dura el narcotráfico.

Felizmente también hay valiosos intentos de avanzar. Uno de ellos es la apertura del mercado europeo para productos con base en la hoja de coca. Pronto será lanzada una nueva bebida en Europa, “Kdrink” (www.Kdrink.com) que contiene extracto de hoja de coca, sin su alcaloide más conocido, permitido por las autoridades nacionales y mundiales que controlan la aplicación de las convenciones internacionales sobre estupefacientes. Este producto, nutritivo y rico en sabor, podrá devolverle a la coca su buena fama y ayudará a rescatar una pequeña parte de los cultivos, así como a generar ingresos para los campesinos.

El camino por transitar sigue siendo largo para lograr que la hoja en su forma integral sea considerada beneficiosa e inocua, y para que se reconozca que su prohibición es un error.

http://www.tni.org/drogascoca-docs/coca-d.htm

Pien Metaal

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