UNGASS 1998-2008: una decenio decepcionante

Programa Drogas y Democracia – Transnational Institute, Amsterdam

Los estados miembros de la ONU (http://www.tni.org/drugsungass-docs/uncontrol.htm) estarán de nuevo en Viena en marzo de 2007 para el encuentro anual de la Comisión de Estupefacientes. Un punto importante de la agenda será la evaluación de los resultados de la Sesión Especial sobre Drogas de la Asamblea General de la ONU (UNGASS) de 1998. En ese momento la consigna era “Un Mundo libre de drogas: Podemos lograrlo” que reiteraba la ilusión de que era posible eliminar del planeta las drogas ilícitas, para lo cual se adoptó una declaración política y planes de acción. Los principales objetivos eran eliminar o reducir significativamente para el año 2008 los cultivos ilícitos de coca, cannabis y adormidera para opio, la fabricación ilícita y el tráfico de drogas sintéticas, así como lograr resultados considerables en lo relativo a la reducción de la demanda.

La revisión que se hizo en 2003 de estos objetivos no fue muy esperanzadora. Los cinco años transcurridos no habían arrojado progresos, no obstante lo cual no se sugirió una evaluación o una reflexión de la situación, reafirmándose, por el contrario, los objetivos de la UNGASS. En el campo de la reducción del daño sí hubo progresos. En algunas partes del mundo se redujo el número de muertes causadas por drogas, disminuyó la propagación del VIH/SIDA y otras enfermedades, y surgieron mejores opciones para su tratamiento. Pero a los defensores de la “tolerancia cero” estas contribuciones al alivio del sufrimiento humano les parecieron problemáticas. Durante la revisión de 2003, conocida como revisión de mitad de período, atacaron las prácticas de reducción del daño, dando con ello un paso atrás en el camino avanzado.

La actual evaluación de la implementación de la UNGASS se realiza en base a cuestionarios suministrados por los estados miembros en los que éstos evalúan sus propias actuaciones sin contar con una evaluación externa hecha por expertos independientes. Aunque ya se sabe que los objetivos de la UNGASS 1998 no se lograrán, la Organización de las Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (ONUDC) y los estados miembros se las arreglarán para no llegar a esa conclusión. El informe de la ONUDC será vago y carecerá de una evaluación cualitativa. Además, la ONUDC está intentando que la evaluación coincida con una “celebración” de los cien años de control de drogas en Shangai, en donde, en 1909, tuvo lugar la primera conferencia sobre control de opio.

La Unión Europea presentó en 2006 una resolución para mejorar el proceso de evaluación, la cual propone la utilización de una metodología y análisis con base en evidencias y en opiniones de expertos externos. Finalmente esta resolución quedó prácticamente diluida, aunque se salvaron algunos aspectos positivos. La Comisión Europea patrocina el proceso de evaluación, (http://www.idpc.info/docs/Ungass_evaluation.pdf) el cual incluye ahora expertos externos reunidos en un Grupo de Consulta. Aunque el informe que salga del Grupo de Consulta no influirá en el informe de la ONUDC, no va a ser fácil ignorarlo, y cualquier tentativa de manipularlo va a quedar a la vista de todos.

Otro aspecto positivo de la resolución de la UE fue el llamamiento a favor de “un período de reflexión global” con el fin de evitar que la evaluación no tenga impacto en el futuro control internacional de drogas y de que se implementen las conclusiones de manera rutinaria. Aunque se han dado algunos pasos prometedores para mejorar la evaluación en el interior del sistema de la ONU, mucho va a depender de lo que pase fuera del sistema. Una auténtica evaluación y un auténtico período de reflexión serán posibles solamente si hay una presión de la sociedad civil mundial. Hay que estimular el debate público, puesto que estos temas son pan de cada día de todos los ciudadanos.

La sociedad civil debería comprometerse a presionar a sus gobiernos nacionales y a la ONU en pro de una evaluacion honesta. Esta presión podría ayudar a evitar que la evaluación se haga a puerta cerrada con la presencia solamente de las instituciones gubernalmentales y favorecería la presentación de propuestas alternativas. La sociedad civil debe hacer resaltar que los objetivos de la UNGASS 1998 no se lograron y que ya es hora de cambiar el actual sistema, a la vez que debe insistir en la necesidad de políticas más realistas y pragmáticas que reemplacen la ilusion de un mundo libre de drogas.

Tom Blickman

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