Hablan los electos

“Las propuestas de ENCOD son un ejemplo significativo de cómo las asociaciones ciudadanas pueden ser protagonistas en el proceso de cambio de políticas de drogas”. Giusto Catania, diputado europeo

En diciembre de 2004, el Parlamento Europeo adoptó un informe que contenía una serie de recomendaciones para la política de drogas en la Unión Europea durante los próximos cinco años. El informe se distinguía por su tono progresista: entre otras cosas proponía la reducción de daños, la revalorización de las plantas prohibidas y el diálogo con la sociedad civil como fundamentos de la política europea de drogas.

Autor de este informe fue Giusto Catania, joven diputado italiano (35 años) que a los seis meses de ser elegido parlamentario europeo había logrado el consenso de una mayoría de sus colegas sobre un tema muy polarizado, tanto entre partidos políticos como entre sectores geográficos. Dos años y medio después de esta remarcable hazaña, Catania evalúa la situación actual.

Cáñamo: ¿Cuál ha sido su motivación personal para involucrarse en el debate político sobre las drogas?

Giusto Catania: Vengo de una tierra, Sicilia, donde una de las mayores fuentes de ganancia de las organizaciones criminales es el tráfico de drogas. Mi empeño en el ámbito de las drogas nació como lucha contra la ilegalidad. Esta es una de las razones por las que estoy a favor de una política legalizadora de las drogas blandas, la mejor solución para impedir que se beneficien las organizaciones criminales.

C.: ¿Qué piensa de la política de drogas de Europa, dos años y medio depués de que el Parlamento Europeo adoptara el informe que lleva su nombre de usted?

G.C.: El informe proponía soluciones innovadoras con respecto a los modelos prohibicionistas y represivos implementados por la mayoría de legislaciones nacionales. Promueve los principios de reducción de daños así como un papel más activo para la sociedad civil, incluidas las asociaciones de consumidores. Pero, hasta ahora no ha tenido seguimiento en la mayoría de los Estados miembros.

C.: ¿Por qué están prohibidas las drogas?

G.C.: Cada política de carácter represivo implica la intrínseca voluntad del control social y favorece los intereses de una minoría de personas. Como bien se sabe, en el sector de las drogas, las políticas prohibicionistas han tenido efectos contrarios a los deseados, alimentando únicamente a la ilegalidad y a las ganancias de unos pocos.

C.: ¿Qué debería pasar durante la reunión de la Comisión de Estupefacientes en Viena en 2008, donde se evaluarán los diez años transcurridos desde la UNGASS, en 1998?

G.C.: Creo que esa reunión debe ser la confrontación con el fracaso de las estrategias antidrogas aplicadas hasta ahora. Será necesario pensar en un cambio de las Convenciones Internacionales, que sólo puede hacerse con la iniciativa de los gobiernos más progresistas, que deben tomar clara posición al respecto. La declaración adoptada en la Conferencia “El camino a Viena 2008 en el Parlamento Europeo”, auspiciada por mi grupo y por diversos grupos políticos, es una iniciativa en la que se acentúa la exigencia de grandes cambios en la política de drogas a nivel internacional. Nuestro empeño continuará en 2008 y más allá.

C.: ¿Es realísta creer que las Convenciones serán modificadas en los años a venir?

G.C.: La revisión de las Convenciones Internacionales es una necesidad fundamental, cuya solución no puede ser ignorada. Obviamente, las dinámicas geopolíticas representan un factor determinante. La necesidad de combatir al narcotráfico se debe confrontar a soluciones pragmáticas en los países productores. Sólo una estrategia que invierta en la investigación y el uso médico de los estupefacientes, paralelamente a una política de cooperación verdaderamente eficaz, podrá lograr oponerse al narcotráfico internacional.

También la sociedad civil debe tener un papel primordial en este proceso. El potencial de la experiencia sobre el “terreno” de las asociaciones del sector y su realidad cotidiana representan un valor adjunto de la sociedad civil, al que una verdadera política europea sobre las drogas no puede renunciar.

C.: Con respecto a ello, ¿qué piensa de la decisión del Consejo de Ministros de la UE de postergar la decisión sobre el diálogo con la sociedad civil sobre las drogas cuyo inicio se anunció para septiembre de 2007?

G.C.: Claramente, persiste la tendencia de algunos gobiernos a obstaculizar el diálogo sobre las drogas con la sociedad civil. Ello demuestra la necesidad de una política realista europea, que no se podrá bloquear por el veto de algunos Estados miembros. El diálogo debe ser uno de los fundamentos de la estrategia europea de las drogas.

www.giustocatania.it

Joep Oomen

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