Marihuana contra Sativex ®
Los estudios que se encuentran más avanzados son los del Sativex®, aerosol que se aplica sobre la mucosa bucal, obtenido a partir de dos extractos estandarizados de la totalidad del cannabis

Parece ser que nos acercamos al "combate" final en esto del uso medicinal del cannabis, en el que la planta se enfrenta al medicamento estandarizado. Gane quien gane, el reconocimiento de los cannabinoides como armas terapéuticas será, sin duda, el gran vencedor.
Este reconocimiento a nivel social permitirá una desmitificación global del carácter diabólico del cannabis, que la maquinaria propagandística de EE UU se encargó hace décadas de arraigar en la mente de medio mundo.
Será la aceptación de las propiedades terapéuticas de esta sustancia la que creará un marco adecuado para que cada paciente elija de forma libre si escoge una opción u otra.
Presentamos a continuación el resumen de dos artículos de opinión publicados en la revista Cannabinoids, perteneciente a la IACM (Asociación Internacional para el Cannabis como Medicamento). En estos artículos, tanto el Dr. Ethan Russo como el Dr. Lester Grinspoon exponen sus diferentes puntos de vista sobre las ventajas e inconvenientes del uso terapéutico del cannabis en sus dos vertientes: como medicamento estandarizado o como planta. Sirva la lectura de estos textos para que cada lector llegue a sus propias conclusiones.
Extracto del artículo Los medicamentos cannabinoides y la necesidad del método científico, por el Dr. Ethan B. Russo: Los medicamentos cannabinoides deben estar estandarizados para poder conseguir la total confianza de médicos y pacientes; su eficacia y seguridad deben ser demostradas en ensayos clínicos aleatorios estadísticamente significativos y reconocidos por las autoridades internacionales, y seguir el método científico moderno.
El cannabis en crudo actualmente disponible para el paciente es un producto altamente variable con respecto a su composición. Aunque la vaporización del cannabis disminuye el daño respiratorio al reducir el punto de combustión y el nivel de monóxido de carbono en sangre, no puede eliminar todos los hidrocarburos poliaromáticos potencialmente cancerígenos, además de dar lugar a una absorción de THC tan inefectiva e imprevisible como cuando se fuma.
Es necesario el desarrollo de un sistema que permita la absorción sin provocar efectos adversos indeseados. El material debe también estar libre de microorganismos patógenos. Los problemas que han tenido en éste sentido Holanda y Canadá en sus programas de cannabis en bruto han llevado a sus autoridades a tener que tratar el material cosechado con radiación gamma.
El progreso trae consigo el desarrollo de nuevas medicinas recetables basadas en el cannabis.
Los estudios que se encuentran más avanzados son los del Sativex®, aerosol que se aplica sobre la mucosa bucal, obtenido a partir de dos extractos estandarizados de la totalidad del cannabis. Los extractos se obtienen de líneas clonales cultivadas en medio orgánico bajo temperatura controlada y siguiendo las Prácticas de Buena Agricultura y Manufacturación (Good Agricultural and Manufacturing Practices). Se controla la cantidad de fitocannabinoides, terpenoides y otros componentes para garantizar una constante estandarización.
Su comparación con los pacientes incluidos en el estudio del Sativex-SAFEX confirman que los eventos adversos con el cannabis fumado son mucho más frecuentes e intensos, sobre todo en lo que respecta a la función cognitiva. Por el contrario, con el Sativex no se han detectado ni tos ni irritación pulmonar.
La evidencia apoya la viabilidad del desarrollo de medicamentos derivados del cannabis que, sin excepción, cumplan las normas reguladoras. Las ventajas son numerosas e incluyen la necesidad de conseguir un producto seguro, con sus correspondientes controles de calidad, y evitando los riesgos del mercado negro. Los pacientes de todo el mundo buscan una mejoría sintomática mediante fármacos aprobados y que sus médicos les puedan recetar, en la confianza de que sea un producto estandarizado, seguro, eficaz y reembolsable por el Gobierno. El Sativex es el nuevo patrón de oro para los fármacos cannabinoides y su presencia hace que la solución al problema de la prescripción del cannabis pueda estar al alcance de la mano.
Extracto del artículo Hacia el futuro del cannabis como Medicamento, por el Dr. Lester Grinspoon:
La marihuana, la planta cruda, como medicamento, ha llegado para quedarse. Su seguridad y eficacia han sido establecidas mediante abundantes experiencias anecdóticas y estudios clínicos. Van a elaborarse derivados farmacológicos cannabinoides y algunos de ellos podrían competir con éxito con el patrón de oro de facto: la marihuana en bruto legalmente disponible.
Cabe preguntarse que, si el interés en la investigación relacionada con el cannabis es tan grande, ¿por qué no se realizan estudios clínicos controlados como este? La respuesta es, en gran parte, que por culpa del dinero.
Hoy en día los fármacos deben seguir rigurosas pruebas, con un cuantioso coste de dinero y tiempo, para poder conseguir la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) para su comercialización como medicina. Las autoridades médicas y gubernamentales a menudo insisten en que, antes que la marihuana en bruto sea puesta legalmente a disposición de los pacientes, se deben realizar estudios de este tipo para cada una de las indicaciones para las cuales se cree puede ser útil.
Normalmente las compañías farmacéuticas que poseen la patente de un futuro fármaco están dispuestas a invertir las grandes sumas de dinero necesarias para completar los estudios controlados doble-ciego requeridos por la FDA para la aprobación de una nueva medicina. Dado que no hay posibilidad de conseguir una patente para la marihuana en bruto, los laboratorios no tienen interés alguno en el tema.
Aunque hace tiempo que comenzó el esfuerzo de “farmacolización” del cannabis, los pocos productos que se han desarrollado hasta ahora no alcanzan el nivel del patrón de oro de facto: la marihuana en bruto.
El Sativex, el último fármaco cannabinoide en aparecer dentro de los límites de legalidad, ha sido definido como marihuana líquida. Es una solución cuya formulación cuenta con dos cannabinoides extraídos de la marihuana, el tetrahidrocannabinol y el cannabidiol. Fue desarrollado con el fin de utilizar las propiedades terapéuticas de dicha planta sin exponer al paciente a la “peligrosa” suma de dos factores: “colocarse” y fumar. Actualmente, muchos cuestionan tanto la nocividad del “colocón” como la posibilidad de separar siempre los efectos psicoactivos de los terapéuticos. Mientras que fumar cualquier cosa puede causar bronquitis crónica, la marihuana no ha demostrado tener consecuencias pulmonares serias y, en todo caso, la tecnología ha permitido desarrollar vaporizadores para inhalar los cannabinoides sin tener que fumar la planta, permitiendo una aspiración libre de humo. El Sativex se administra a través de la mucosa bucal y se aplica debajo de la lengua mediante gotas para facilitar su absorción. Sin embargo, y en parte por su mal sabor, algunos (o la mayoría) se lo tragan. Mientras los efectos de la cantidad absorbida por la mucosa bucal comienzan a los 20 minutos, los de la asimilada por el aparato gastrointestinal empiezan, por lo menos, a la hora y media. También posee un coste superior para el paciente que no la planta, incluso teniendo en cuenta el estatus de ilegalidad de ésta.
No tengo ninguna duda de que el uso de la marihuana en bruto como medicamento ha llegado para quedarse. Ni dudo de que el actual esfuerzo dirigido a la “farmacolización” del cannabis dará lugar, de vez en cuando, a buenos productos farmacéuticos con cannabinoides. Sin embargo, en el supuesto de que la marihuana fuera de acceso legal, me pregunto cuántos de ellos podrían competir con ella a efectos prácticos, es decir, tan eficaz, segura, versátil, fácil de dosificar y barata. Parece que nos dirigimos hacia dos sistemas simultáneos de distribución de cannabis medicinal: el modelo convencional de prescripción farmacéutica legal, como la que ya se aplica a los fármacos oficialmente aprobados, y otro más parecido al de medicinas alternativas y herbarias, ya sean legales o no.
Fuente original de los textos: Revista Cannabinoids 2007;2 (2). Los textos completos pueden ser consultados aquí
Dr. Javier Pedraza





